CAMBIA EL REGLAMENTO
El color de los semáforos que desaparece en España el 1 de octubre: llevamos años utilizándolo mal
España cambia el funcionamiento de los semáforos desde el 1 de octubre: el ámbar intermitente dejará de coincidir con el verde.

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Rojo, amarillo y verde. Probablemente no exista un código de colores que tengamos más interiorizado que el de un semáforo. Pero a partir del próximo 1 de octubre una situación que llevamos décadas viendo en las calles españolas dejará de estar permitida. Y el motivo es bastante sencillo: estaba enviando dos mensajes aparentemente compatibles a conductores y peatones cuando, en realidad, podían acabar cruzando sus trayectorias.
No significa que vaya a desaparecer por completo el amarillo de los semáforos. Lo que cambia es algo mucho más concreto: el ámbar intermitente para los vehículos ya no podrá coincidir, como norma general, con el verde para los peatones.

El problema de decirle a dos personas diferentes que pueden pasar
Seguro que te has encontrado alguna vez con esta situación. Vas a girar con el coche y encuentras un semáforo amarillo intermitente. Puedes continuar extremando la precaución y cediendo el paso cuando corresponda. Al mismo tiempo, los peatones que cruzan la calle hacia la que estás girando tienen su semáforo en verde.
Legalmente no debería haber demasiadas dudas: el peatón tiene prioridad y el conductor debe dejarle pasar. Pero desde el punto de vista de la señalización existe un problema evidente. Tanto conductor como peatón están recibiendo una indicación que les permite continuar.
La propia DGT llevaba años señalándolo. Ya en 2022 advertía de los “mensajes contradictorios” que se producían cuando el verde peatonal coincidía con el amarillo intermitente destinado a los vehículos.
De hecho, en Centímetros Cúbicos ya explicamos entonces que la DGT quería revisar el uso del ámbar en aquellas situaciones que podían resultar especialmente peligrosas para los peatones.

Desde el 1 de octubre, si el peatón tiene verde tú tendrás rojo
Ahora aquella intención termina convirtiéndose en norma. El Real Decreto 518/2026 modifica el Reglamento General de Circulación y establece que, como norma general, el amarillo intermitente para los vehículos no podrá coincidir con el verde no intermitente de los peatones.
Además, la nueva regulación especifica que el ámbar intermitente deberá estar precedido por una luz roja no intermitente.
En la práctica, la diferencia para el conductor será importante. En esos cruces dejará de encontrarse simplemente con un ámbar que le permita avanzar con precaución mientras los peatones cruzan. Cuando estos tengan vía libre, el coche deberá detenerse.
El nuevo Reglamento entra oficialmente en vigor el 1 de octubre de 2026, por lo que los sistemas semafóricos afectados tendrán que adaptarse a este nuevo funcionamiento.

El ámbar no desaparece de los semáforos
Conviene insistir en este punto porque probablemente será la principal fuente de confusión cuando empiece a aplicarse la reforma: España no elimina el amarillo intermitente.
Seguirá existiendo y seguirá significando que el conductor debe extremar la precaución y, cuando corresponda, ceder el paso. Tampoco cambia el significado del amarillo fijo. Como ya hemos explicado anteriormente, cuando un semáforo pasa a ámbar fijo debemos detenernos salvo que hacerlo en ese momento no pueda realizarse con seguridad.
Lo que desaparece es una combinación concreta de colores: verde para el peatón y amarillo intermitente para el vehículo que puede cruzarse con él.

No es un cambio del semáforo, sino de quién tiene que asumir el riesgo
Y posiblemente ahí esté lo más interesante de la reforma. Hasta ahora era el conductor quien tenía que interpretar el ámbar, comprobar si había peatones y decidir si podía continuar. Y era también el peatón quien, aun teniendo su semáforo en verde, debía comprobar que el vehículo que se aproximaba había entendido correctamente la situación.
Desde octubre habrá menos interpretación posible: si el peatón puede pasar, el coche se detiene.
Es un pequeño cambio en un sistema que vemos todos los días, pero también resume bastante bien hacia dónde se dirige la normativa de tráfico española. Después de décadas diseñando buena parte de la circulación pensando principalmente en mantener los coches en movimiento, ahora se acepta incluso detenerlos unos segundos más si con ello se elimina una situación ambigua para el usuario más vulnerable.
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