Fernando Clavijo, presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, mandó un pantallazo de chatgpt a la ministra de Sanidad para explicarle que las ratas nadan y que por lo tanto no daría permiso para que el barco con personas expuestas al hantavirus fondeara en Tenerife para tratarlas y asegurar que el virus no sea un peligro.
Esta noticia, que es real, podría ser argumento para una película sobre el comienzo de una distopía que se inicia con la inoperancia e ignorancia de un político incapaz que para tomar decisiones críticas prescinde de la capacidad y el conocimiento de los expertos para centrarse en lo que él cree y valida con un saber superficial que no sirve ni para pasar un examen de primaria. Es que estos tipos gobiernan. No es una broma.
Cuenta El Mundo en un titular: "Los 'whatsapps' con el Gobierno que irritaron a Clavijo: "Nos repetían que no teníamos ni idea". Y claro, para demostrarles que en el Ministerio de Sanidad se equivocaban, buscan en chatgpt (que saben mucho) y les mandan un pantallazo con la información sobre la rata natatoria. En Coalición Canaria han considerado una buena idea filtrar esto para defenderse del ridículo internacional del pasado sábado con Clavijo despeinado diciendo que no deja fondear el barco, sin tener competencias para evitarlo, porque una rata puede ir nadando hasta Granadillas.
A la derecha española no le pido que defienda las mismas ideas que yo, eso sería pedir una homogeneidad intelectual incompatible con la democracia, solo le pido un poco de rigor, sensatez y capacidad para que cuando tenga que gestionar situaciones que requieren algo más que propaganda no pongan en riesgo a los españoles. Da miedo al miedo pensar lo que hubiera podido ocurrir si en España hubiera gobernado una derecha que para actuar en una crisis sanitaria pide informes a Google para tomar decisiones.
No es extraño pensar que un gobierno reaccionario se plantearía salirse de instituciones supranacionales como la Organización Mundial de la Salud de la misma manera que lo han hecho Argentina o EEUU. No es extraño porque ya han dicho que es lo que harían si tienen la oportunidad de gobernar. El relato anticientífico de la derecha y la extrema derecha son un peligro real y ya hay evidencias de lo que ocurre cuando gobiernan y actúan como prometen.
En Argentina en el primer año del gobierno de Javier Milei hubo un brote de dengue en Buenos Aires y la respuesta del gobierno ultra, en vez de fumigar para acabar con la plaga de mosquitos que transmite la enfermedad, fue decir que el mercado proveerá de repelente para que los mosquitos no picaran a los ciudadanos. Ni eso ocurrió porque hubo un desabastecimiento masivo de repelente y se convirtió en imposible comprar un spray para evitar las picaduras y un mercado negro en el que el off (así se llamaba el repelente) aparecía en páginas web a un precio diez veces superior al que el producto tenía. El mercado actuando como actúa el mercado.
El hantavirus llega de esa Argentina en un barco y ha permitido que se vean los dos modelos de actuación ante una crisis sanitaria. Los que se han salido de la OMS temerosos ante un ratón acuático y los que hacen caso a la OMS han dado una lección de gestión para los electores. Clavijo, de la banda antiintelectualista de Milei, buscaba en la IA si las ratas nadan. El gobierno de la nación, del grupo de la evidencia científica y la coordinación con las instituciones internacionales, ha puesto todos los resortes del Estado financiados con los impuestos de todos los españoles para realizar una evacuación ejemplar a todos los niveles que consistía en no abandonar a personas que lo necesitan y preservar la seguridad de los españoles y de los extranjeros en el barco. De todos depende elegir qué modelo queremos.



