Con algo más de 50.000 habitantes, Segovia sigue siendo uno de esos destinos que no pueden faltar en la ruta de cualquier turista que pasee por el centro de la Península. Bien como objeto de una escapada de fin de semana o dentro de un viaje mucho más amplio, resulta innegable la atracción que supone para el trotamundos algunos de los hitos más famosos de la capital castellana, como su magnífico acueducto de 818 metros, considerado la obra de ingeniería civil romana más importante de España, o su igual de imponente Alcázar, del que ya había constancia en el siglo XI, aunque con una construcción diferente a la actual.

Ciudad Patrimonio de la Humanidad, el casco histórico es una mina de historias, de pasados que se resisten a ser olvidados, con decenas de edificios históricos, casas solariegas, palacios, vestigios judíos, cementerios medievales... Muchos de ellos los ha captado con su cámara Diego Herranz. Nacido precisamente en Segovia, es esta la protagonista de muchas de sus series de fotografías y, a pesar de que ya no reside allí, cada vez que vuelve la encuentra igual de mágica, 'posando' ante su lente con la soltura de las modelos veteranas.

Pero esta vez, Diego no ha querido centrarse en la monumentalidad aparente, sino en la riqueza del detalle. Nos propone una escapada a la Segovia que pasa desapercibida, en la que no reparas si no tienes un dedo apuntando y, con suerte, un guía explicándote por qué ese pedazo de escudo, esa aldaba o ese busto no son uno más.

"He vivido décadas en Segovia y todavía no considero que la conozca. Es una ciudad que se atraviesa de un extremo a otro en 20 minutos a pie, y la mayor parte de los segovianos aun no sabemos por dónde nos movemos", explica. Es quizás por ello por lo que ha transmitido la pasión de la primera mirada a cada una de las instantáneas de este su último viaje a la ciudad, en el que el investigador no ha dejado de descubrir, fiel a su faceta profesional, cosas nuevas. "Aparte de en el interior de la antigua sede de la Caja de Ahorros, en Segovia también existen algunos ejemplos de art nouveau, como en la fachada de algunos edificios de la calle Real".

El recorrido fotográfico del segoviano nos lleva por los diferentes estilos arquitectónicos y artísticos presentes en la ciudad. No solo se trata de enseñar lo medieval, los restos de la Judería o de las principales iglesias y templos, sino también detalles contemporáneos, como el Modernismo de principios del siglo XX o los recuerdos de los personajes ilustres que vivieron, no hace muchas décadas allí, como el pintor Maurice Fromkes o Louis Proust. "La Química moderna nació en Segovia gracias a él, quien enunció su Ley de las Proporciones Definidas mientras trabajaba en la Academia de Artillería de Segovia", explica Herranz.

Quizás la capital de provincia castellano-leonesa no tenga la sensualidad y exotismo de Paraty, y coincida en poco, tal vez en la calma del discurrir de las horas, con la soleada Chania, otra de las protagonistas en las fotografías de Diego Herranz, pero, sin duda, bien merece una escapada, un juego, una caza del tesoro en el que el premio es, sencillamente, un detalle.

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Turismo de Segovia