TE LO CONTAMOS
La Garrotxa: el destino catalán donde puedes caminar entre volcanes
En la provincia de Girona hay un rincón donde el paisaje parece sacado de otro planeta: 40 conos volcánicos inactivos, coladas de lava y hayedos que crecen sobre ellas. Así es La Garrotxa, el parque natural que permite caminar literalmente entre volcanes sin salir de España.

Publicidad
A poco más de dos horas de Barcelona, en la provincia de Girona, se esconde uno de los paisajes más singulares de toda España. La Garrotxa es es la región con el paisaje volcánico mejor conservado de la Península Ibérica, aunque sus volcanes llevan miles de años inactivos y hoy se pueden recorrer a pie, entre bosques frondosos y pueblos medievales que parecen detenidos en el tiempo. Esto es lo que hay que saber antes de visitarla.
El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa fue declarado espacio protegido en 1982 y abarca más de 15.000 hectáreas repartidas en once municipios. En su interior conviven 40 conos volcánicos inactivos y más de 20 coladas de lava, resultado de una actividad que se detuvo hace unos 11.000 años. Los más conocidos son el volcán de Santa Margarida, el Montsacopa y el Croscat, este último el más grande y el más joven de toda la península. Una de las experiencias más particulares de la zona es que se puede caminar literalmente dentro de un cráter: el de Santa Margarida es hoy una amplia pradera, con una ermita románica en su interior, y es fácil recorrerlo sin percibir del todo que se está pisando el interior de un antiguo volcán. La ruta más popular del parque combina este volcán con el del Croscat en un circuito de poco más de 12 km, que se completa en unas tres horas y media.
Parte del recorrido atraviesa la Fageda d'en Jordà, un hayedo que crece sobre una antigua colada de lava del propio Croscat, en un terreno llano poco habitual para este tipo de bosque. El paisaje fue inmortalizado por el poeta catalán Joan Maragall en uno de sus poemas más conocidos, y hoy es posible pasear bajo su denso manto de hayas siguiendo un sendero que lleva su nombre. Quienes busquen algo más salvaje pueden acercarse a la Alta Garrotxa, en la zona de Sardenes, donde hay rutas junto a la riera de Sant Aniol con saltos de agua, pozas naturales y puentes colgantes, ideales para refrescarse en los meses de más calor.
Fuera del área estrictamente volcánica, la comarca reúne algunos de los pueblos con más carácter de Cataluña. Olot, su capital, destaca por su gastronomía y hace de buena base para explorar la zona. Castellfollit de la Roca sorprende por su ubicación, asomado literalmente al borde de un acantilado de roca basáltica de más de 50 metros. Y Besalú, con su puente medieval y su casco histórico casi intacto, es de esos pueblos que parecen sacados de otra época.
Cómo llegar desde Barcelona
La Garrotxa no tiene estación de tren propia, así que la forma más cómoda de llegar sin coche es combinar tren y bus: desde la estación de Sants se puede tomar un tren hasta Girona (alrededor de una hora) y desde allí un bus hasta Olot (unos 40 minutos). También hay autobuses directos desde Barcelona hasta Olot, con un trayecto de aproximadamente dos horas. Para moverse dentro de la propia comarca y visitar el parque natural, resulta útil la línea de bus Rumbus, que conecta Les Preses, Olot y Santa Pau.
Publicidad






