Cuando pensamos en realizar un viaje por Europa, casi siempre aparecen los mismos destinos en nuestra cabeza: Francia, Italia, Portugal, Alemania… Sin embargo, en este artículo os animamos a cambiar y a visitar dos países muy poco reconocidos no solo por los europeos, sino también a nivel mundial. Estos son San Marino y Liechtenstein.

En primer lugar os hablamos de la República de San Marino, un pequeño estado situado en plena Italia. Es cierto que lo ideal es realizar un viaje por Italia y visitar San Marino, puesto que en uno o dos días lo habrás recorrido en su gran parte, y además no se encuentra muy lejos de una de las ciudades más bellas del país, Florencia.

San Marino | Pixabay

Es el tercer país más pequeño de Europa y el quinto del mundo, por lo que no es de extrañar que mucha gente piense que no merece la pena, pero os demostraremos que están equivocados. La ciudad fue fundada en el año 301 por un croata llamado Marino, justo a los pies del Monte Titano, uno de los atractivos más importantes. Puedes subir hasta su cima desde donde tendrás una vista perfecta de la ciudad. De hecho, este monte es visible desde cualquier punto del país puesto que, al final, tan solo son nueve los municipios que lo complementan.

El otro atractivo más conocido de la ciudad son las tres torres. Cada una de ellas se encuentra en un punto del monte y, al mirarlas, parece que forman un tres en raya. Además, tan solo pasear por la ciudad es hermoso puesto que sus calles son limpias, pequeñas y con un encanto especial, con casas de piedra y antiguas. En cualquier caso, una escapada perfecta para relajarte.

Por otro lado, Liechtenstein es un país más grande que el anterior aunque también uno de los más pequeños de Europa. Está considerado como un principado de habla alemana, debido a su proximidad y por encontrarse entre medias de Austria y Suiza.

Liechtenstein | Pixabay

La primera parada al visitarlo es Vaduz, su capital, la cual puede visitarse en una mañana puesto que no es muy grande pero sí tiene algunos atractivos como su catedral, el Museo de Correos y, por supuesto, su castillo: el Castillo de Vaduz, en el que habitan los príncipes en la actualidad. Aún así, lo más bonito del país son sus pequeños pueblos y la naturaleza abundante.

Malbun es quizás uno de los más llamativos para los turistas puesto que desde él salen muchas excursiones de senderismo y de deportes de montaña. De hecho, la única estación de esquí del país la encontrarás aquí y realmente te parecerá que estás en un cuento. Otros pueblos muy recomendables son Steg o Balzer, este último con un castillo muy bonito desde el cual se tienen unas buenas vistas del entorno.