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ANDALUCÍA

Descubre la leyenda del Lagarto de la Magdalena de Jaén

Es el momento de que descubras la curiosa leyenda del Lagarto de la Magdalena (o de la Malena) de la ciudad andaluza de Jaén.

El lagarto de la Magdalena

Imagen de Alphacosmos en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0 El lagarto de la Magdalena

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La leyenda del Lagarto de la Magdalena es, sin lugar a dudas, una de las más conocidas de la ciudad. Tanto es así que, con el paso del tiempo, se ha convertido en todo un símbolo de Jaén. Esta historia dice que, hace muchísimos años en el gran manantial del Raudal, habitaba una bestia.

Era tan grande como la montaña, fea como la maldición e, incluso, fiera como demonio. Aquella bestia era llamada Lagarto, y se comía a aquellas pastoras que se acercaban, con mucha tranquilidad, a llenar sus cántaros de agua. Dicen las gentes que, cada mucho tiempo, comía un muchacho o a una muchacha.

Ahora bien, conforme ese Lagarto fue creciendo también agrandó su estómago, por lo que se comía a una persona por día. Y no solamente lo hacía al atardecer, sino también por la mañana. La situación se hacía insostenible por momentos, por lo que nadie quiso acercarse a su guarida.

El lagarto de la Magdalena
El lagarto de la Magdalena | Imagen de Kordas en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Una vez el hambre comenzaba a apretar al Lagarto, decidió salir de esa cueva y recorrer las calles del precioso barrio de La Malena. Es entonces cuando un valiente preso no dudó un solo segundo en ofrecerse para matar a ese Lagarto a cambio de nada más y nada menos que su libertad.

Este presidiario había trazado un plan. Entre otras cuestiones, necesitaba el pellejo de un cordero recién muerto para que el Lagarto pudiera oler a carne de animal aún vivo, así como pólvora, un saco de panes calientes y, por si fuera poco, un caballo veloz. Es entonces cuando en un amanecer, cuando el animal dormía, el preso llegó hasta su guarida.

Tras despertar al Lagarto, dejó un rastro de pan caliente que llegaba hasta un lugar concreto: la Plaza de San Ildefonso. Una vez allí, la bestia vio la piel del cordero que, anteriormente, se había llenado de explosivo. De un solo bocado, el Lagarto se comió al cordero y, cuando llegó a las entrañas, explotó.

Muchos son los que dicen que ese Lagarto fue asesinado por un caballero muy valiente, mientras que otros aseguran que fue un pastor al ver cómo esta bestia devoraba a sus ovejas. Lo cierto es que, cuando murió, hubo tres días de fiesta en todas las plazas. De esta historia viene el dicho “Así revientes como el Lagarto de la Malena”.

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