CAMPYLOBACTER

La avicultura industrial ha multiplicado por 100 la circulación de la bacteria que más diarreas causa

Un análisis liderado por la Universidad de Oxford revela que la expansión masiva del pollo de granja ha creado las condiciones idóneas para que Campylobacter, una bacteria antes recluida en aves silvestres, prolifere, adquiera resistencia a los antibióticos y amenace la salud pública global.

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Desde los años sesenta, el número de pollos en el planeta se ha multiplicado por siete hasta alcanzar unos 31 000 millones de ejemplares, lo que representa hoy en día cerca del 70 % de toda la biomasa de aves de la Tierra. Este aumento responde a la transformación sin precedentes experimentada por la industria cárnica. Un gigantesco despliegue de proteína accesible que ha alimentado a muchas bocas, pero también ha traído consigo una consecuencia colateral: la creación de un hábitat donde las bacterias patógenas evolucionan a una velocidad vertiginosa.

Un nuevo estudio, liderado por el Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana de la Universidad de Oxford y publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), demuestra que la ganadería avícola industrial ha provocado un incremento superior a cien veces en la circulación global de Campylobacter. Este microorganismo es la causa bacteriana más común de gastroenteritis y diarreas en todo el mundo, superando con creces la suma de todos los demás patógenos alimentarios.

Para reconstruir esta trayectoria evolutiva, los investigadores analizaron casi 2 800 genomas bacterianos recolectados en pollos de granja y aves silvestres de 30 países entre 1979 y 2024. Los resultados revelan cómo las cepas que antes permanecían mayoritariamente confinadas en ecosistemas naturales han logrado penetrar en las poblaciones comerciales, mezclarse entre sí y fijar cambios genéticos clave para su supervivencia.

Una esponja de patógenos a escala planetaria

El análisis genómico identificó adaptaciones específicas que permiten a las Campylobacter prosperar en el entorno de las granjas modernas. Entre estos cambios destacan genes vinculados a la tolerancia al estrés oxidativo, la adquisición de metales, la movilidad celular y, de forma especialmente preocupante, una creciente resistencia a los antibióticos.

Las granjas han supuesto cambios genómicos en las bacterias: mayor tolerancia al estrés oxidativo, adquisición de metales, movilidad celular y una creciente resistencia a los antibióticos

“La ganadería industrial ha creado uno de los mayores hábitats animales del planeta. Nuestros hallazgos aportan nuevas evidencias de que los cambios ambientales impulsados por el ser humano pueden incrementar la propagación de enfermedades infecciosas”, señala Sam Sheppard, profesor de Genómica y Evolución Microbiana en la Universidad de Oxford y autor principal del trabajo.

“A medida que las poblaciones de pollos han crecido, las bacterias que antes estaban restringidas a las aves silvestres han obtenido muchas más oportunidades para entrar en las granjas avícolas, propagarse y asentarse. Comprender estas consecuencias evolutivas es esencial si queremos reducir los riesgos futuros de enfermedades zoonóticas y de resistencia a los antibióticos”, añade Sheppard.

Al alcanzar una escala crítica, las poblaciones de aves de corral permiten que cepas bacterianas originadas en el medio natural se vuelvan autosostenibles dentro de las granjas

Mediante modelización matemática, el equipo descubrió que la enorme densidad de las granjas avícolas funciona como una suerte de ‘esponja de patógenos’. Al alcanzar una escala crítica, estas poblaciones de aves de corral permiten que cepas originadas en el medio natural se vuelvan autosostenibles dentro de las granjas, incluso si inicialmente estaban mal adaptadas a su nuevo huésped.

Un reto urgente de salud pública

El problema se traslada de forma directa al plato. Investigaciones previas del mismo instituto mostraron que hasta el 80 % de las infecciones humanas por Campylobacter en regiones monitorizadas están directamente asociadas al consumo o manipulación de carne de ave, y que un porcentaje alarmante de estos cuadros presenta resistencia a los tratamientos convencionales.

"A medida que las cepas de Campylobacter se adaptan a la vida en la avicultura, pueden adquirir rasgos que les ayudan a sobrevivir en entornos hostiles, incluidos aquellos ligados a la resistencia antimicrobiana", explica Oakem Kyne, investigador en la Universidad de Oxford y primer autor de la publicación.

"Entender cómo las prácticas agrícolas influyen en la evolución bacteriana es un paso crucial para reducir la carga global de las enfermedades de origen alimentario", continúa.

El estudio subraya que el Antropoceno —la era geológica marcada por la huella humana— no solo está alterando el clima o los paisajes macroscópicos, sino transformando la arquitectura genética de los microbios. Ajustar las prácticas de bioseguridad y el uso de fármacos en la producción ganadera se perfila como una prioridad inaplazable para frenar una amenaza bacteriana cada vez más resistente.

Referencia:

Oakem Kyne et al., "Accelerating Campylobacter zoonosis in the Anthropocene", Proceedings of the National Academy of Sciences, 2026.

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