Los datos que Facebook recoge continuamente sobre sus usuarios están basados en su actividad dentro de la red social, así como en su navegación en Internet, a través de cookies que funcionan sin necesidad de haber iniciado sesión. A partir de esta información, la plataforma predice cuáles son los intereses de estos usuarios.

La mayor parte de estos factores son de carácter inocuo, como el interés por el fútbol, por la comida o por los animales. Pero hay otros que tocan una parte más íntima del usuario. Una investigación del periódico británico The Guardian y de la Danish Broadcasting Corporation (la entidad de radiodifusión pública de Dinamarca) han descubierto que Facebook puede inferir información muy personal de los usuarios.

La red social puede así conocer si sus usuarios están interesados en temas que dicen mucho de ellos, como el islam, el cristianismo, la homosexualidad, una ideología política liberal o un ideario socialdemócrata o comunista. Todos estos temas tienen en común su naturaleza íntima y Facebook puede inferir, a través de sus datos, que a ciertos usuarios les interesan especialmente algunas de estas categorías.

Además, la red social permite a los anunciantes que usan su plataforma dirigirse a usuarios en función de estos intereses de carácter tan personal. Facebook señala que no utiliza datos personales sensibles como base para los anuncios que proliferan en su plataforma. Sin embargo, sí que emplea la información derivada de los ‘me gusta’. Es decir, un usuario puede estar categorizado como interesado en asuntos relativos al Orgullo Gay porque le ha dado ‘me gusta’ a una página de Facebook asociada con esta fiesta.

La compañía también indica que el usuario cuenta con opciones para controlar sus intereses, en los que se basarán los anuncios que vea. Aquí se pueden eliminar intereses, para que Facebook no los utilice para servirte anuncios.

En cualquier caso, el nuevo RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), que entra en vigor el 25 de mayo, etiqueta explícitamente este tipo de categorías (religión, orientación sexual, ideología política, etnia) como información muy sensible. La legislación quiere impedir que se discrimine a las personas/usuarios en función de alguno de estos factores.

Los últimos meses están siendo un duro trago para Facebook, desde que se destapara el escándalo de Cambridge Analytica. El abuso de información, cuya magnitud se ha ido ampliando con nuevos descubrimientos, ha hecho mella –al menos temporalmente– en la reputación de la red social más popular del planeta.