MUCHO CUIDADO

Por qué las picaduras de garrapata pueden ser mucho más peligrosas de lo que parecen

Cada vez son más frecuentes durante el verano y pueden transmitir enfermedades como la de Lyme o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Garrapata

Publicidad

Las garrapatas son cada vez más frecuentes durante los meses de verano y, aunque la mayoría de sus picaduras pasan desapercibidas, algunas pueden transmitir enfermedades potencialmente graves, como la enfermedad de Lyme o la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Por eso, los expertos insisten en que la mejor estrategia es prevenir la picadura y actuar rápidamente si encontramos una adherida a la piel.

¿Por qué son tan peligrosas?

A diferencia de otros insectos, las garrapatas se alimentan de sangre y pueden permanecer adheridas al cuerpo durante varios días sin que la persona lo note, ya que su saliva contiene sustancias anestésicas que reducen el dolor y la inflamación.

Durante ese tiempo pueden transmitir bacterias, virus o parásitos responsables de distintas enfermedades. La más conocida es la enfermedad de Lyme, causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, cuyos primeros síntomas suelen incluir fiebre, cansancio, dolor muscular y una característica erupción circular alrededor de la picadura. Si no se trata a tiempo, puede afectar a las articulaciones, el sistema nervioso o el corazón.

En España también preocupa la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una infección viral poco frecuente, pero potencialmente mortal, que se transmite por la picadura de determinadas especies de garrapatas.

Cómo evitar que te piquen

Las garrapatas suelen encontrarse en zonas con vegetación alta, bosques, praderas, parques o áreas rurales. Para reducir el riesgo de picadura, los especialistas recomiendan vestir ropa de manga larga y pantalones largos, introducir el bajo del pantalón dentro de los calcetines cuando se camine por zonas de riesgo y utilizar repelentes autorizados sobre la piel o la ropa.

Tras una excursión o una actividad al aire libre, conviene revisar cuidadosamente todo el cuerpo, especialmente las axilas, ingles, detrás de las rodillas, el cuero cabelludo y detrás de las orejas, ya que son algunas de sus zonas favoritas para adherirse.

¿Qué hacer si encuentras una?

Si descubres una garrapata enganchada a la piel, no debes arrancarla con los dedos ni aplicar aceite, alcohol, vaselina o calor para intentar que se desprenda. Lo recomendable es retirarla con unas pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando hacia arriba con un movimiento firme y continuo, sin girarla.

Después hay que limpiar bien la zona con agua y jabón o un antiséptico y vigilar durante las semanas siguientes la aparición de fiebre, erupciones o cualquier otro síntoma. Si aparecen o si la garrapata ha permanecido adherida durante muchas horas, es importante consultar con un profesional sanitario.

Aunque no todas las garrapatas transmiten enfermedades, los expertos recuerdan que la prevención y una retirada correcta siguen siendo las mejores herramientas para evitar complicaciones.

TecnoXplora » CienciaXplora

Publicidad