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74 ESTUDIOS ANALIZADOS

La mitad de los niños del planeta consumen bebidas energéticas 5 días a la semana

Algunas de estas bebidas pueden contener hasta 17 cucharadas de azúcar.

Niño consumiendo una bebida energética

PxHere Niño consumiendo una bebida energética

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A nivel global hay unas 500 marcas de bebidas energéticas. Todas ellas se comercializan con el lema de reducir el cansancio y mejorar la concentración, además de aumentar la energía. Una bebida energética promedio de 250 ml contiene una cantidad similar de cafeína que un espresso de 60 ml. De acuerdo con diferentes estudios, la cafeína en menores de edad puede producir insomnio, nauseas, dolores de cabeza, agresividad y mareos. De hecho, las dosis máximas recomendadas de cafeína van desde los 45 miligramos para niños entre 4 y 6 años y hasta 100 miligramos para adolescentes. Y el contenido de cafeína de estas bebidas oscila entre los 80 y los 160 miligramos…

Por si fuera poco, algunas de estas bebidas energéticas contienen hasta 17 cucharadas de azúcar, según una reciente comparativa. La responsable de este estudio, Marian O'Reilly, especialista principal en nutrición de Safefood, señaló que las bebidas azucaradas están "vinculadas con una mala salud dental y exceso de peso. Es preocupante que sean baratos, estén fácilmente disponibles, en grandes envases y se comercialicen de una manera atractiva para los más jóvenes”.

Tan preocupante que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 39 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso u obesidad en 2020 y más de 340 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años tienen sobrepeso u obesidad.

Todos estos datos se suman a un estudio publicado esta semana en British Medical Journal que afirma que hasta la mitad de los niños en todo el mundo consumen bebidas energéticas cada semana y no una o dos veces sino cinco o más días de la semana. Y las consecuencias de esto son problemas de salud y comportamiento.

El equipo de científicos, liderado por Claire Khouja, analizó un total de 74 estudios a nivel global sobre el consumo de este tipo de bebidas en jóvenes, su objetivo era explorar el impacto potencial en la salud física y mental y el comportamiento de los jóvenes.

El análisis incluyó datos representativos de diferentes países, incluida información sobre los niveles y patrones de consumo de bebidas energéticas entre los niños y los efectos potenciales sobre la salud cardiovascular, la salud mental, las afecciones neurológicas, el rendimiento académico, el abuso de sustancias o dormir.

Los datos de la revisión revelaron que, dependiendo del país, hasta el 67 % de los niños habían consumido bebidas energéticas. El consumo frecuente, definido como beber una bebida energética durante 5 o más días de la semana, se asoció con una mala salud mental y física y un bienestar general deficiente en comparación con quienes no consumían bebidas energéticas.

La evidencia indicó asociaciones consistentes entre las bebidas energéticas y las autolesiones, el suicidio, la hiperactividad, el rendimiento académico y la asistencia a la escuela. Las conclusiones también sugieren que los niños bebían más que las niñas, que el consumo aumentaba con la edad y que se asociaba con más dolores de cabeza, problemas de sueño, consumo de alcohol, tabaquismo, irritabilidad y exclusión escolar.

“Estos datos respaldan la idea de que existe un vínculo entre estas bebidas y una salud y un comportamiento más deficientes en los niños, aunque la causa no está clara – concluyen los autores –. Esto nos lleva a la conclusión de que hasta la mitad de los niños, en todo el mundo, consumen bebidas energéticas con cafeína semanal o mensualmente. Existe evidencia débil pero consistente, de revisiones y conjuntos de datos del Reino Unido, de que se encuentra una peor salud y bienestar en estos consumidores”.

La realidad es que la evidencia científica es sólida: “las bebidas azucaradas no proporcionan ningún beneficio nutricional – afirma un estudio publicado en la Revista Española de Salud Pública – y tienen costes muy claros para la salud pública y la de los individuos que las consumen”.

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