DESPIERTA SU INTERÉS
Si tu hijo está obsesionado con los dinosaurios, no es raro: hay una razón
Lejos de ser una simple moda, que a prácticamente todos los niños les guste jugar con dinosaurios tiene una explicación bastante clara desde el desarrollo infantil.

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La fascinación que causan los dinosaurios en los niños es algo que parece repetirse en todas las generaciones, lejos de ser una tendencia pasajera, es una curiosidad que suele atraer a todos los niños con mayor o menor intensidad, pero que a todos les entusiasma en algún punto, desde libros a juguetes y nombre imposibles de pronunciar conquistan a los más pequeños en alguna etapa infantil. Curiosamente esta admiración por los dinosaurios puede ser explicada debido al desarrollo infantil.
En los primeros años de vida los niños descubren quienes son y qué les rodea, para ello buscan referentes que sean emocionalmente seguros y los dinosaurios encajan muy bien este aspecto, son llamativos, enormes y poderosos, fueron reales, pero ya están extintos por lo que no representan un peligro real, así que no les genera miedo.
Son fáciles de acceder, es decir, son seres que históricamente existieron y hay pruebas de ello en museos, libros, documentales, etcétera, además de ser una afirmación que también señalan los propios progenitores, lo que hace que aprender a través de estos seres sea más atractivo que otras figuras imaginarias.
Diferenciar las especies, memorizar nombres imposibles, crear sus propias historias y batallas... hacen que el niño mejore sus capacidades de lenguaje y memoria.
Con el tiempo, muchos niños dejan atrás esta etapa. Pero mientras dura, los dinosaurios cumplen una misión importante: despertar curiosidad, imaginación y ganas de aprender. Y eso, lejos de ser un problema, es una gran señal.
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