Jordi de la Mata y su hermano Oriol son víctimas de abusos sexuales por parte de varios religiosos jesuitas que trabajaban en su colegio. Cuando muchos años después se vieron capaces de verbalizar lo que les había ocurrido y más tarde se animaron a denunciarlo públicamente, los casos habían prescrito.

Uno de los abusadores se fue a trabajar a Bolivia, donde abusó de otros menores y allí sí fue a la cárcel y murió. Al otro sacerdote simplemente lo apartaron de estar en contacto con niños, le prohibieron dar misa y estar en contacto con la prensa.

Además, le pidieron que les escribiese una carta a los dos hermano: "Me quedé como si me hubieran abusado de nuevo, como si me hubieran dado bofetadas en la cara y se estuviesen riendo de mí", asegura De la Mata. "No entiendo el proceso canónico, si un medico hace eso pierde el doctorado y si lo hace un policía pierde la matrícula, si lo hace un sacerdote, no pierde nada y se retira con paga completa".

"Piensan que dejando que el tiempo transcurra las víctimas nos vamos a cansar, y yo no voy a parar", sostiene la víctima.

Durante la entrevista, Jordi de la Mata también ha contado las secuelas que a día de hoy sigue teniendo tras haber sufrido los abusos de pequeño. En este vídeo puedes escuchar su duro relato.