tensión en escalada en medio oriente
Pérez Triana analiza el apagón en Teherán y Alborz: "Es un giro de tuerca al comprobar que los bombardeos no están generando los efectos esperados, como provocar revueltas"
El analista de seguridad afirma que, según Israel, no se atacan directamente infraestructuras energéticas, sino que se emplea munición para provocar cortocircuitos, una táctica que recuerda a la Guerra de Kosovo.

El analista de seguridad Jesús Manuel Pérez Triana ha examinado la reciente oleada de ataques en Teherán y advierte de un cambio relevante en los objetivos: la infraestructura energética, especialmente la red eléctrica. Amplias zonas de la capital iraní quedaron a oscuras este domingo tras los bombardeos, en una jornada en la que también resultaron dañadas dos centrales en Isfahán, con una capacidad conjunta superior a los 1.100 megavatios.
"Esto nos recuerda mucho a Guerra de Kosovo, en 1999, cuando los bombardeos de la OTAN contra la República Federal de Yugoslavia se prolongaron sin lograr fisuras ni concesiones por parte del régimen de Slobodan Milošević. Entonces se optó por atacar instalaciones eléctricas como forma de aumentar la presión", explica en Al Rojo Vivo.
Triana subraya además que, según informaciones procedentes de Israel, no se estarían realizando ataques directos contra instalaciones energéticas —lo que podría constituir un delito de guerra—, sino que se emplea munición con filamentos conductores diseñada para provocar cortocircuitos en sistemas auxiliares de las estaciones eléctricas.
A su juicio, este cambio refleja un endurecimiento de la estrategia ante la falta de resultados esperados. "Los bombardeos no están generando el efecto previsto, que era desencadenar revueltas internas. Se está logrando degradar el poder militar iraní, pero el régimen mantiene un control sólido del territorio", señala.
En este contexto, destaca el experto, el conflicto parece avanzar en dos planos paralelos. Por un lado, la capacidad de Estados Unidos y Israel para debilitar militarmente a Irán. Por otro, la resiliencia del régimen iraní para sostenerse en el poder sin ceder políticamente.
"Da la impresión de que no existe aún una estrategia clara de salida", concluye Triana. "Por eso, en los últimos días ha cobrado protagonismo la isla de Jar: su control o neutralización tendría un fuerte impacto económico y simbólico, y podría ofrecer una imagen de victoria, por ejemplo, si se mostrara presencia estadounidense en ese enclave. Sin embargo, los verdaderos resultados dependerán de si el régimen iraní se ve finalmente obligado a sentarse a negociar y hacer concesiones".
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