Acoge a sus paisanos en su casa de Ceuta
La solidaridad sin límites de Sabah Hamed: "Se me parte el alma saber que una mujer embarazada o con un hijo estén durmiendo en la calle"
Los detalles Ante el colapso que vive Ceuta, muchos de sus habitantes están ayudando en lo que pueden. Es el caso de Sabah Hamed, una empresaria marroquí que ha improvisado en su casa una especie de albergue con la colaboración de sus vecinos.

Resumen IA supervisado
Sabah Hamed se dedica a preparar comidas y ofrecer la ducha de su casa para ayudar a los migrantes en Ceuta. Comienza su labor alrededor de las nueve de la noche, sabiendo que es una tarea interminable. A menudo, recibe gente hasta la madrugada, como relata a laSexta Noticias. Aunque no duerme mucho, se prepara para seguir con su labor humanitaria, organizando su cocina para atender a todos. Conocida por su sensibilidad y solidaridad, ofrece comida, ropa y un lugar para asearse. A pesar de su esfuerzo, le duele no poder hacer más por las mujeres embarazadas o con hijos que duermen en la calle.
* Resumen supervisado por periodistas.
Sabah Hamed prepara comidas y ofrece la ducha de su casa para atender al mayor número posible de migrantes. Alrededor de las nueve de la noche, Sabah empieza una tarea, que sabe que no tiene fin.
"A la una de la mañana seguí viniendo gente para utilizar el servicio o que quería un bocadillo. Me acosté a las cuatro de la mañana. Estaba que no podía con mi cuerpo", cuenta Sabah Hamed al equipo de laSexta Noticias.
Así que esta noche no ha dormido mucho, pero está preparada para un nuevo zafarrancho humanitario. "Esta es mi cocina, verás dentro de un rato el caos que hay aquí de gente. Una haciendo bocadillos, la otra fregando platos", comenta Sabah al equipo de laSexta Noticias.
Ya antes de esta crisis, esta empresaria marroquí era conocida por su sensibilidad y sus acciones solidarias en Ceuta. Ahora a sus paisanos les da comida, ropa y un lugar donde asearse.
"Los hombres, como son muchos, con su bañador se duchan en la terraza. Las mujeres usan mi baño", cuenta Sabah.
A ella le duele no poder hacer más. "Muchas mujeres han venido aquí llorando pero yo no las puedo tener en mi casa, pero también se me parte el alma saber que una mujer embarazada o con un hijo estén durmiendo en la calle", afirma Sabah.
Si Sabah pudiera, ninguno de ellos dormiría nunca más al raso.