La declaración ante el juez de Óscar, el principal sospechoso de la muerte de Esther López, no ha variado respecto al testimonio que ya había ofrecido anteriormente a la Guardia Civil. Ha seguido manteniendo su versión: que dejó a Esther López sobre las 2:30 horas del día de su desaparición en el cruce de El Romedal, cerca de la casa de unos amigos y que ya no volvió a verla, que se fumó un cigarro y se metió en la cama.

Pero las pruebas reveladas en el sumario del caso reflejan que el posicionamiento del teléfono de Óscar y de Esther les sitúa próximos a la vivienda familiar de Óscar en Traspinedo más tarde, a las 3:26 horas. Esto, señala el sumario, "contradice gravemente" la declaración del investigado.

Pese a ello, Óscar no ha sabido explicar al juez por qué la señala de sus teléfonos los sitúa juntos. Asegura además que en ningún caso trató de manipular la llave del vehículo, que no sabría ni como hacerlo, al tiempo que también afirma que no sabe poner el móvil en modo avión (algo que también ha quedado demostrado, que su móvil estuvo en modo avión varias veces durante el día de la desaparición).

Con esta primera declaración ante Juzgado de Instrucción nº5 de Valladolid no se ha podido dar una explicación a las múltiples contradicciones en las que ha incurrido el sospechoso. Como ha explicado en Más Vale Tarde la abogada y criminóloga Beatriz de Vicente, frente a la falta de explicaciones de Óscar, priman los datos técnicos y objetivos que recoge la sentencia.