Las autoridades continúan trabajando en la investigación del asesinato de Samuel, el joven de 24 años que murió el pasado fin de semana en A Coruña tras recibir una brutal paliza. Los agentes están revisando todas las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona y han tomado declaración a 15 personas, según ha confirmado el delegado del Gobierno en 'Radio Voz', aunque todavía no han arrestado a ningún implicado.

La víctima presentaba varios hematomas e importantes golpes en la cabeza y, tras dos horas de reanimación por parte de sanitarios del 061, acabó fallecimiento en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. Por el momento, se sabe que recibió puñetazos y patadas por todo el cuerpo, pero será la autopsia la que determine qué y cuántos golpes en concreto provocaron su muerte.

Antes de la llegada de la ambulancia, Samuel recibió la ayuda ciudadana de varias personas que se encontraban a esa hora cerca del lugar del suceso; dichas personas han declarado ante la Policía cómo fueron parte de los hechos que pudieron observar.

Según testigos de lo ocurrido, en la agresión participaron unas siete personas que le decían 'te vas a morir, maricón de mierda, no tengo nada que perder'" y 'para de grabarme, maricón'. Por lo que defienden que se trata de un crimen homófobo.

La Policía estima que en la paliza participaron entre cinco y diez personas y, aunque no descartan ninguna hipótesis, aún no pueden probar que se trate de un crimen homófobo. "La Policía Nacional trabaja de forma exhaustiva para, en la mayor brevedad posible, esclarecer los hechos y cuál es la naturaleza de los mismos", ha explicado el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha dejado claro que "no está excluida ninguna hipótesis, ni el delito de odio ni cualquier otro".

Según han expresado los jóvenes que le acompañaban, Samuel y una de sus amigas salieron de un conocido bar para fumar un cigarrillo y hacer una videollamada con otra persona para enseñarle cómo estaba el Paseo Marítimo y hacer planes para los próximos días. "Entonces, vinieron unos chicos y le dijeron 'para de grabar o te mato, maricón', les dijimos que no estábamos grabando y Samuel solo le dijo '¿maricón de qué?'", ha explicado su acompañante.

Tras ello, un grupo de varias personas comenzó a propinarle patadas, puñetazos y golpes por todas partes mientras le decían, según su amiga Lina, "te vas a morir maricón de mierda, yo no tengo nada que perder". Un joven logró sacarle del tumulto y pudo salir corriendo, pero sus agresores le volvieron a alcanzar. Los agresores persiguieron a la víctima durante unos 200 metros hasta que lograron tirarle al suelo para volverle a agredir.

Samuel tenía 24 años, trabajaba como auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos. Era pacífico, alegre y le gustaba ayudar a los demás. Sandra, que le define "como un hermano", asegura que "siempre cuidaba de todos", y que aún no se creen lo que le ha pasado.