Algo ha fallado en el pronóstico del comportamiento de Noelia de Mingo, que aunque está diagnosticada de esquizofrenia paranoide y estaba medicada, este lunes ha apuñalado a dos mujeres en un supermercado de la localidad madrileña El Molar.

La psiquiatra Neira Morales explica que ella "podría haber ido elaborando ese delirio y no haber dado señales de descompensación hasta que no la están supervisando". Eso es lo que pudo ocurrir, porque según ha podido saber laSexta los últimos informes médicos recogen que no presentaba sintomatología psicótica activa.

Además, estaba cumpliendo con la medicación, una inyección mensual de un antipsicótico. La última la había recibido hace tan solo seis días. Pero los expertos recuerdan que la medicación no es infalible, porque aunque reduce hasta cinco veces las recaídas puede seguir habiéndolas.

También puede que esas recaídas escapen a los especialistas porque los enfermos no verbalicen lo que les pasa. "Aparece este delirio pero ellos ya saben que no tienen que hablar de él porque los expertos les pueden subir la medicación o incluso llegar a ingresarles.", explica Morales.

Con todo, los psiquiatras recuerdan que son poco frecuentes las conductas violentas en este tipo enfermos, que son incluso menos posibles que las conductas violencias en la población en general.

De Mingo vivía con su madre, de 80 años, desde que saliera en libertad en 20017 y tras haber asesinado a tres personas en 2003 en la Fundación Jiménez Díaz. En El Molar, su lugar e residencia, estaban acostumbrados a verlas juntas. Ahora está ingresada en el área psiquiátrica del Hospital Infanta Sofía, y ha pasado a disposición judicial.