"Yo me voy para mi casa y cada uno en su casa". Es el mensaje que Esther López envió a su amigo Carolo a la 01:00 de la madrugada en la noche de su desaparición y que vuelve a poner en duda la versión de Óscar, el principal sospechoso de su muerte, que sostiene que la joven quería seguir de fiesta y él no.

Este, sin embargo, no es el único dato que contradice el relato del principal investigado, que este lunes quedaba en libertad tras declarar ante la jueza en Valladolid.

Durante el interrogatorio, Óscar se mantuvo en las versiones dadas a la Guardia Civil, según ha mostrado este martes 'Espejo Público'. A la pregunta de si llamó a Esther aquella noche, respondía así: "No recuerdo haber llamado a Esther. Tampoco borré la centralita del coche. La Guardia Civil no dice la verdad".

Ponía así en duda la investigación sin aclarar tampoco sus movimientos -"no me lo explico, yo estaba en casa", aseguró- o por qué puso su móvil en modo avión esa noche. "No me lo explico, no sé ponerlo", defendió a este respecto.

Ante la magistrada negó también haber tenido un accidente o haber lavado el coche: "No tengo explicación, nunca me he chocado. Jamás lavé el coche, no me explico cómo mi vehículo puede estar grabado", afirmó. Ello, a pesar de que para los investigadores, son él y su vehículo los que aparecen en las imágenes del día después de la desaparición en una gasolinera de Valladolid y que pueden verse en el vídeo que ilustra estas líneas.

Por otra parte, el hecho de que el móvil de la joven apareciera tan cerca de su cuerpo es también una pista clave para poner en duda que fuera atropellada en la carretera junto a la que finalmente se halló su cadáver y pondría de manifiesto que alguien pudo alterar la escena. Los agentes creen que si el atropello se hubiera producido en esa curva, el cuerpo y los objetos de la joven habrían quedado dispersos. Además, el teléfono apareció limpio y sin huellas, ni si quiera de la propia Esther.