"En la mesa no se habla de política, de fútbol, ni de religión". Desconocemos quién dijo esta frase, pero no por ello tenemos dudas de que sea cierta. Eso sí, a la lista de temas polémicos que es mejor evitar si no queremos tener discusiones familiares podríamos añadir alguno más: la tauromaquia, los límites de la libertad de expresión… y, desde hace poco más de un año, todo lo relacionado con la pandemia, como las restricciones, las vacunas… y, por supuesto, el enigmático origen del coronavirus.

Por si fueran pocos, por esta época suele salir a la palestra otro asunto que lleva años sin resolverse y sobre el que parece que el debate no hace más que crecer: el cambio de hora bianual. Las posibilidades son tres: seguir con el ajuste dos veces al año, quedarnos en el horario de invierno o mantenernos en el de verano.

De momento, y hasta que la polémica se resuelva de forma definitiva (algo que no se ve cercano), este domingo 28 de marzo damos la bienvenida al horario de verano adelantando una hora los relojes, pues a las 2:00 pasarán a ser las 3:00. De esta forma, amanecerá y anochecerá una hora más tarde.

La Comisión Europea abrió el melón: ¿cambio de hora o un solo horario?

En agosto de 2018, la Comisión Europea lanzó una propuesta a los países de la Unión para eliminar el cambio de hora y mantener siempre el horario de verano o el de invierno. La iniciativa venía acompañada de una consulta no vinculante a 4,6 millones de europeos en la que concluían que el 80% de ellos estaba de acuerdo con dejar de ajustar los relojes dos veces al año.

A pesar de que muchos países aceptaron eliminar el cambio, un año después el Parlamento retrasó la decisión definitiva hasta este cambio de hora, el de marzo de 2021, que supuestamente sería el último para los países que decidieran mantenerse en el horario de verano para siempre. Sin embargo, aún no ha habido un pronunciamiento oficial ni por parte de los países ni desde la Unión, por lo que finalmente el cambio del domingo 28 no pasará a la historia como el último en el continente.

En el caso español, pocos días después de la propuesta europea se reunió un comité de expertos para estudiar las ventajas e inconvenientes de la supresión. Se convocó, entre otros, a sociólogos, físicos, economistas o ingenieros, pero no se llegó a una conclusión unánime, por lo que acordaron no realizar "ningún cambio precipitado mientras no exista un consenso compartido" a nivel nacional, según se explica en la web de La Moncloa.

Las autoridades, divididas sobre la supresión

Uno de los participantes en este comité fue José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) y que celebra la consulta de la Comisión Europea. "Si eliminamos el cambio de hora no tendríamos que alterar nuestro reloj biológico interno nunca más, lo que reduciría los trastornos de sueño y los problemas cardiovasculares y de salud mental", expone a laSexta.com.

Además, ofrece dos datos a su favor: durante las semanas siguientes al cambio de hora, los accidentes de tráfico aumentan un 17% y la productividad animal se reduce, según él. Explica, por ejemplo, que en Austria hicieron un estudio y demostraron que las vacas disminuyen la producción de leche hasta en un 20% en este período. "El tema tiene más importancia de lo que la gente se piensa", asegura.

En contra de esta opinión se muestran, sobre todo, los físicos. Uno de ellos es Jorge Mira, catedrático en el departamento de Física Aplicada en la Universidad de Santiago de Compostela. "Un novelista británico decía que los humanos adoptamos tradiciones y consensos sociales como solución a ciertos problemas, y que cuando la sociedad olvida ese problema empieza a cuestionar las tradiciones que tenía. Eso es lo que pasa con el cambio de hora, y si se elimina, ocurrirá lo que comentaba el novelista: que volverá el problema", pronostica Mira para laSexta.com.

 

El investigador explica que este debate ha cobrado fuerza por los finlandeses, que son los que propusieron eliminar el cambio de hora. "Para ellos es absurdo porque, por el eje de rotación de la Tierra, durante medio año siempre es de día y durante el medio año siguiente es de noche, así que les da igual qué hora sea", asegura Mira, que entiende que en los países nórdicos quieran erradicarlo, porque sus efectos son insignificantes.

"El problema es que la propuesta llegó a Juncker [entonces presidente de la Comisión Europea] y los países del sur de Europa dijimos que sí, porque estamos embobados y creemos que lo que pasa en el norte siempre es lo correcto", critica el físico.

Sin embargo, por la latitud de los países mediterráneos, las consecuencias de cambiar la hora aquí son mucho más notables. Así, si elimináramos el cambio de hora y nos quedáramos con el de verano, en Galicia amanecería durante cuatro meses entre las 9:00 y las 10:00 y, si mantuviéramos siempre el de invierno, en Cataluña el sol saldría algunos meses entre las 5:00 y las 6:00. Para Jorge Mira, esta situación sería inconcebible y más perjudicial que cambiar los relojes dos veces al año.

"Ahora, afortunadamente, la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea la asume Portugal, y allí han hecho experimentos de quitar y poner el cambio de hora varias veces y han demostrado que lo mejor es mantenerlo", afirma Mira. El físico también defiende su postura con otro ejemplo europeo: "En Reino Unido decían que con el ajuste horario había más accidentes de tráfico. Lo suprimieron y al poco tiempo demostraron que sin el cambio había todavía más, así que en 1971 lo volvieron a incorporar", cuenta.

Otro de los grandes problemas respecto a este tema, apunta Mira, es la desinformación. Según él, ocasionalmente se publican estadísticas que no son del todo ciertas o que se manipulan para defender el cambio horario. "Cada vez que rascamos sobre esto, vemos más 'animaladas'. No damos abasto para identificarlas todas porque somos cuatro gatos los que pensamos así y deberíamos organizarnos mejor", lamenta.

Si decimos adiós al cambio horario, ¿invierno o verano?

A pesar de que para Jorge Mira elegir entre horario de verano o de invierno sería como "si nos exigen llevar durante todo el año bermudas o abrigo", la pregunta está muy presente en la calle. Y la respuesta es contundente: un 93% de los españoles se quedaría con el horario de verano, según la consulta realizada en 2018 por la Comisión Europea. Entre los motivos, cuenta José Luis Casero, destaca un mejor aprovechamiento de las horas de luz solar por las tardes, lo que supuestamente beneficiaría al ocio, al turismo y a la restauración.

En relación a esta postura casi unánime, el presidente de ARHOE cree que estamos condicionados por la forma de referirnos a estos horarios. "A la población le das a elegir entre invierno y verano y casi siempre van a escoger el verano, pero eso no tiene por qué estar relacionado con los horarios", pide Casero. "El mal llamado 'horario de invierno' empieza en otoño y el mal llamado 'horario de verano' empieza en primavera", recuerda. Por eso, sugiere que distingamos mejor entre el 'horario de octubre' o simplemente 'horario UTC +1' y el 'horario de marzo' u 'horario UTC +2'.

Al contrario de la opinión más popular, desde ARHOE estiman que habría que mantener todo el año el horario que adoptamos a finales de octubre, porque, según Casero, aumentaría la eficiencia y la productividad al empezar la jornada laboral y escolar con más luz. "Muchos dicen que les da igual empezar a trabajar siendo de noche, pero los datos demuestran que, si todavía no ha amanecido, a primera hora somos menos productivos". Con este horario, en verano no anochecería tan tarde, aunque el sol saldría más temprano a lo largo de todo el año.

Para mantenernos en el horario que propone la Comisión Nacional tendríamos que omitir el próximo ajuste, el del 28 de marzo. "Lo que querríamos nosotros es que este mes no se cambiara la hora, que no se acordaran en el Gobierno y que no se no anunciara en los medios. Como si no hubiera pasado nada…", bromea Casero, sabiendo que esta sería la única posibilidad de continuar con el horario de invierno.

Por otro lado, los defensores del horario de verano suelen hacer referencia a estudios que demuestran una disminución de los ataques al corazón, los accidentes de tráficos, los robos o el sedentarismo en el período de marzo a octubre. Además, señalan que un mayor número de horas de luz solar favorece al turismo español, algo fundamental porque esta actividad ha supuesto en torno al 11% del PIB nacional en los diez últimos años, según datos de la web 'Statista'.

Otro argumento a favor del horario de verano es el ahorro energético que conllevaría, pues al anochecer más tarde consumiríamos menos horas de luz y electricidad, además de que pasaríamos más tiempo en la calle. Sin embargo, desde el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) han puesto estos datos en duda en los últimos años. Según declaraciones de esta institución a EFE, el ahorro en nuestros tiempos es "poco significativo" por los cambios en las redes de iluminación y por las nuevas necesidades de eficiencia energética. Esta posición también la comparte el Ministerio de Transición Ecológica, que defiende en su web que no hay ninguna certeza de que adoptando el horario de verano se ahorrara energía y que, en cualquier caso, "supondría un ahorro en iluminación, pero no calefacción".

El debate, en cualquier caso, está servido. Veremos por cuánto tiempo.