El jurado popular ha decidido por unanimidad que los dos hermanos de Pozondón, Teruel, acusados de matar a su madre y ocultar su cadáver durante dos años en un armario mientras seguían cobrando su pensión son culpables, tras el juicio celebrado este jueves, en el que el menor, Pedro, ha reconocido que la asfixió con una almohada.

Isabel, la otra hija de la víctima, se ha derrumbado al final de la vista. "¡Yo no he hecho nada!", ha asegurado, rompiendo a llorar mientras el fiscal explicaba por qué la considera cómplice por omisión, argumentando que pudo haber evitado el crimen y no lo hizo.

El autor material del crimen es su hermano, Pedro, a quien el Ministerio Fiscal acusaba de asesinato con alevosía a una persona especialmente vulnerable. "Sabía que si le ponía la almohada, difícilmente su madre iba a conseguir defenderse", ha aseverado el fiscal.

La víctima, Ángela, que en el momento del asesinato tenía 88 años, padecía Alzheimer y además estaba prácticamente ciega. El 27 de marzo de 2017, cansado de su madre, según sus propias palabras, Pedro decidió acabar con su vida asfixiándola.

Este jueves ha reconocido en el juicio que "le comentó a su hermana que iba a hacerlo, subió y le puso la almohada en la cara". Después, entre los dos metieron el cuerpo sin vida de su progenitora en un armario y lo taparon con yeso y cemento, emparedándolo para ocultar el cadáver.

Uno de los testigos, un perito forense, ha relatado cómo encontraron el cuerpo de la mujer "en posición semisentada, esqueletizada y momificada parcialmente". Asimismo, ha explicado que el autor confeso del crimen admitió que, "como olía mal, había intentado prenderle fuego".

Durante dos años y cuatro meses, los dos hermanos mantuvieron su mentira, cobrando la pensión de la víctima y dando excusas a quien preguntaba por su madre. Sin embargo, los vecinos del pequeño pueblo de Teruel donde vivían, de apenas 20 habitantes, empezaron a sospechar. "Te daban respuestas esquivas y contradictorias en cuanto a que estaba en un sitio, en otro, siempre decían que estaba bien", relata uno de ellos, que explica que finalmente optaron por avisar a Asuntos Sociales.

Los dos, arrepentidos, reconocen los hechos y han llegado a un acuerdo con Fiscalía: 16 años de cárcel para Pedro -"La pena que me impongan creo que será justa", ha afirmado él- y ocho para su hermana Isabel.