Existen dos cambios de hora durante el año: el que nos adapta al horario de verano en marzo, adelantando el reloj una hora y ‘ganando luz’ al final del día; y el que nos adapta al horario de invierno en octubre, atrasando el reloj una hora y ‘perdiendo luz’ a lo largo del día.

Este cambio de hora está regulado legalmente en España desde 2002 y es de obligado cumplimiento para todos los países de la UE. En nuestro país, el cambio al horario de verano provoca que, durante los meses estivales, tengamos más horas de luz, con un pico de 15 horas el 21 de junio: el solsticio de verano.

Pero, ¿tiene el cambio de hora inconvenientes? Cada año se abre el debate de si afecta a nuestro estado de ánimo, a nuestro horario de sueño… ¿realmente es así?

Cambios de ánimo y del sueño

“Los procesos anuales de cambio de hora afectan física y psicológicamente a todas las personas”, explica a lasexta.com el psicólogo Agustín Mansilla. “Cada vez que cambian la hora también tenemos que retrasar nuestro reloj interno”, añade.

La melatonina es la hormona que se encarga de regular el sueño: la oscuridad la fomenta y, por otro lado, la luz hace que disminuya, fomentando despertar. Así, cambios en el horario que afectan a la cantidad de luz que recibimos y a qué horas -como el jet lag en un largo viaje- pueden alterar la actividad de la melatonina, afectando a los horarios de sueño, según explican en la web de la farmacéutica Cinfa.

Pero, ¿cuánto tardamos en adaptarnos a ese cambio? “Los estudios en este sentido muestran que las personas necesitamos en torno a un día o dos para adaptarnos a los nuevos horarios de luz”, explica Mansilla.

Fatiga y ansiedad

La psicóloga Laura Pérez afirma a este medio que en cuanto a la melatonina y ciclos de sueño, “está comprobada la alteración que supone en la secreción de esta hormona, que actúa regulando los estados de vigilia y sueño en función de la luz solar”. Es decir, “a más horas de luz se produce menos melatonina, por lo que la función de inducir el sueño que tiene esta hormona se produce de forma más tardía”, explica Pérez.

Los efectos de un trastorno del sueño pueden ser “cansancio, fatiga, irritabilidad o ansiedad”, dice la psicóloga, que añade que a quienes más afecta el cambio horario “es a los niños y ancianos, que tienen una mayor sensibilidad ante estos cambios hormonales”.

Más infartos y accidentes de tráfico

Pérez explica que, a modo de dato curioso, “el cambio de hora que se realiza en primavera provoca un ligero aumento de los infartos de miocardio en los días inmediatamente posteriores”. Según un estudio publicado en 2018 por la revista médica ‘European Review for Medical and Pharmacological Sciences’, los infartos aumentarían hasta un 29% y los accidentes cerebrovasculares un 8% en los días siguientes al cambio de hora.

“Además, esto parece ocurrir también con el índice de suicidios y el número de accidentes de tráfico que se dan en los tres días posteriores al cambio horario primaveral, y menos en el otoñal”, dice la psicóloga.

Una investigación realizada por científicos españoles avala que, de media, estos cambios de horario están relacionados con un aumento del riesgo de accidente de tráfico mortal en un 30%, disminuyendo en los días posteriores. “El cambio de hora en verano implica una hora menos de sueño, lo que podría provocar un aumento de la fatiga y una capacidad de conducción disminuida ese día”, concreta el estudio, publicado en 2018.

“Sin embargo, son planteamientos no generalizables y siempre circunscritos a personas muy sensibles”, concluye Pérez.