Falsa alarma
"Bomba a las 9:30": la broma de un pasajero que activa un caza francés y termina en aterrizaje de emergencia en Barcelona
El contexto Un broma de un pasajero obligó este jueves a una aeronave de Turkish Airlines con 155 personas a bordo a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Resumen IA supervisado
Un avión de Turkish Airlines, con 155 personas a bordo, realizó un aterrizaje de emergencia en Barcelona tras una falsa alarma de bomba. Un pasajero alertó a la tripulación al detectar una red wifi con el nombre "Bomba a las 9:30". El comandante informó a las fuerzas de seguridad, y el avión fue escoltado por cazas hasta aterrizar en una zona reservada del aeropuerto de El Prat. Tras una exhaustiva inspección, se confirmó que la amenaza era falsa. La Guardia Civil investiga la broma para determinar su naturaleza y si constituye un delito penal. Los pasajeros finalmente recogieron sus pertenencias.
* Resumen supervisado por periodistas.
Cuidado con las bromitas en un lugar tan delicado como un avión. Un broma de un pasajero obligó este jueves a una aeronave de Turkish Airlines a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Barcelona-El Prat. 148 pasajeros y siete tripulantes escoltados por un caza francés mientras creían estar bajo amenaza de bomba.
Con 155 personas a bordo, el avión de Turkish Airlines despegó de Estambul a las 9:22 hora local y se dirigía a Barcelona cuando, de repente, en mitad del vuelo un pasajero alertó a la tripulación. Al activar el wifi descubrió una red con un nombre que alertaba de que una bomba va iba detonar: "Bomba a las 9:30".
"Es el comandante, que es la persona responsable de la aeronave, quien al recibir esta información se encarga de transmitirla a través de los controladores aéreos a las fuerzas de seguridad", ha explicado a laSexta Carlos García, director de Aeropuertos y Seguridad de la Aviación Civil de AESA. Los pasajeros no se percataron de la amenaza, pero la tripulación actuó conforme al reglamento. "Mantener la calma, las salidas despejadas, que no cunda el pánico o el nerviosismo entre los pasajeros", ha agregado el experto.
El avión escoltado por cazas entró entonces en el espacio aéreo español y logró aterrizar en Barcelona casi a las 11:00 de la mañana, donde fue desviado a una zona reservada para su inspección. A pie de pista, dotaciones de Bomberos y cuerpos de seguridad del Estado registraron el equipaje en bodega. Mientras, se desembarcaba a los pasajeros y se analizaban una a una sus pertenencias.
"Pudimos ver con claridad que algo estaba pasando, no tenía miedo pero vi que pasaba algo", ha contado uno de esos pasajeros en el aeropuerto de Barcelona. Solo cuando se terminaron todas las comprobaciones, se desactivó la alerta. La amenaza era falsa.
"Si los hechos que ocurrieron son un delito eso está regulado por el código penal con unas multas que en función de la gravedad son más o menos cuantiosas", ha apuntado García. La broma se investiga ahora para dar con el culpable.
Según fuentes cercanas a la investigación han comunicado a EFE, la Guardia Civil está investigando la "naturaleza, el contexto y el propósito" de la frase con la que el pasajero nombró la red wifi, que avisaba de la explosión de una bomba en la aeronave, para determinar si su actuación puede ser delictiva. Tras la revisión del avión, los pasajeros pudieron volver a subir a recoger sus pertenencias para salir del aeropuerto.
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