Los sanitarios agradecen el Premio Princesa de Asturias de la Concordia que les ha sido otorgado este año como reconocimiento a su labor diaria y su lucha incansable por salvar vidas durante la pandemia del coronavirus.

Pero muchos creen que el reconocimiento institucional no es suficiente, y quieren que se traduzca en una mejora de sus condiciones laborales y en la voluntad política de apostar por una sanidad pública universal y de calidad, "digna de un país civilizado".

Este premio, que nace de la iniciativa popular a través de una recogida de firmas, algo que les "desborda de agradecimiento", va para ellos: el colectivo con más contagios, quienes se han tenido que desplazar de sus ciudades para hacer frente al virus en los hospitales más afectados, que se han enfrentado a la situación, tal y como denuncian, sin los medios de protección suficientes, "sin escudos adecuados". Que han hecho horas de más, mientras agradecían al resto de la población por quedarse en casa, y que han visto como sus contratos no se renovaban según disminuía la presión asistencial en los hospitales.

"No necesito un premio, necesito que nos cuiden"

"Me gustaría que el apoyo institucional se materializase en blindar la sanidad pública y en mejorar nuestra precariedad laboral, que es mucha", cuenta a laSexta Eduardo Fernández Ulloa, enfermero UCI, insistiendo en que los sanitarios no necesitan un premio, sino que les "cuiden", como ellos cuidan al resto de la población.

Entre las demandas que hacen los sanitarios y que impulsan desde el movimiento Marea Blanca —tanto ahora como desde antes de la pandemia— y desde la iniciativa 'Sanitarios Necesarios', se encuentran la de mejorar los ratios de número de profesionales por habitante, que se termine con la temporalidad de los trabajadores, o que se establezcan medidas reales para la conciliación familiar. En definitiva, una "mejora de las condiciones laborales que es urgente", como explica Nacho, técnico de Rayos.

Y es que, como reconoce Fernández, la salud del sistema sanitario no sólo les afecta como profesionales del sector, sino también como ciudadanos: "Hay que blindar los servicios públicos, hay que frenar las privatizaciones descaradas o encubiertas", insiste el sanitario.

"No somos héroes"

Iván Zanón, enfermero de Urgencias, lamenta que el premio no implique políticas públicas que impulsen una mejora de sus condiciones. "Es algo bonito, pero lo heroico hubiese sido que desde el Gobierno, sobre todo autonómico, se hubiese reforzado la sanidad para no tener que llegar a esta situación de heroicismo, que ellos dicen, y de exponernos tanto, no solo nosotros, también a nuestras familias y seres queridos". "Es hora de cuidar a quien te cuida".

Precisamente, son muchos los que empiezan a renegar del término "héroe" con el que se les ha apodado por estar en primera línea durante estos meses.

"No queremos aplausos, ni premios. No somos héroes. Queremos mejoras laborales, apertura de camas y contratos dignos", es la reivindicación de Cristina Marín, enfermera. Y también la de María José, auxiliar de Enfermería, que sabe que los profesionales como ella cumplen con su "trabajo" y no necesitan "ni premios ni reconocimiento porque es su deber", pero si no sufrir más recortes.

"La sanidad no es una ETT. Necesitamos contratos dignos para un cuidado de calidad"

Uno tras otro, los testimonios que ha podido recoger este medio reinciden en un mismo reclamo. "Gracias por el reconocimiento, pero la sanidad no es una ETT. Necesitamos contratos dignos para dar un cuidado de calidad", expone la enfermera Alba Mansuri.

Arancha, técnica de Rayos, valora el premio porque "es un reconocimiento y está bien que la gente lo agradezca", pero más allá de esto, cree que "lo importante es mejorar las condiciones laborales y que se nos tenga en consideración siempre, no ahora de manera excepcional".