¿Justicia para todos?
Inocentes condenados con vidas perdidas: Dolores Vázquez y otros casos de reparaciones que llegaron mal y tarde
¿Por qué es importante? Tras 26 años, el Gobierno va a entregar a Dolores Vázquez la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad. Pasó 17 meses en la cárcel siendo inocente del asesinato de Rocío Wanninkhof.

Resumen IA supervisado
Dolores Vázquez vivió una de las mayores injusticias de la democracia al pasar 17 meses en prisión siendo inocente del asesinato de Rocío Wanninkhof, debido a prejuicios por su orientación sexual. Han pasado 26 años y el Gobierno le otorgará la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad como acto de reparación. Sin embargo, el caso de Vázquez no es aislado; en las últimas tres décadas, 88 personas han sido encarceladas por errores judiciales. Ejemplos como Ahmed Tommouh, Rafael Ricardi y Romano van der Dussen muestran las devastadoras consecuencias de estos errores, desde problemas psicológicos hasta dificultades económicas y sociales tras su liberación.
* Resumen supervisado por periodistas.
La de Dolores Vázquez fue una de las mayores injusticias de la democracia, pues pasó 17 meses en la cárcel siendo inocente por el asesinato de Rocío Wanninkhof. Pese a ello, sufrió un linchamiento mediático, social y judicial basado en prejuicios —era lesbiana— que influyeron en la condena, ya que no había pruebas contra ella.
Desde entonces, han pasado 26 años y ahora el Gobierno le va a entregar la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad, en forma de un acto más de reparación. Ahora bien, la pregunta es cómo se supera algo así. Y es que hasta 88 personas han pasado por la cárcel por errores judiciales en las últimas tres décadas. Sus historias tras su paso por prisión dan una pista para responder el interrogante.
En algunos casos, son ellos los que acaban pagando al Estado, como es el caso de Ahmed Tommouh, quien cumplió 15 años de prisión por tres violaciones y un robo que no cometió. Le arrestaron junto a otro ciudadano marroquí, también inocente, que murió cumpliendo condena. Ahmed la cumplió íntegra y hace tres años el Tribunal Supremo dijo que era inocente por las pruebas de ADN que no se habían tenido hasta entonces.
A Tommou le habían condenado por el parecido físico con el violador real, tal y como se ve en las imágenes bajo estas líneas. Hace unos meses, se le denegó la indemnización y le piden las costas. Por eso, asegura que su vida, una vez demostrada su inocencia, es "igual que en la cárcel": "Sin trabajo, sin ayuda, estoy condenado", explica.

Un caso similar fue el de Rafael Ricardi, quien pasó 13 años en prisión condenado por violación. En este asunto, también fueron las pruebas de ADN las que le llevaron a la absolución. Si bien cuando acababa de salir de prisión recibió la indemnización de un millón de euros en 2012, falleció dos años después. Tenía 54 años y nunca nadie le pidió perdón público ni privado por el error.
Tampoco lo recibió Romano van der Dussen, quien intentó suicidarse en la prisión en la que pasó por un error 12 años y ocho meses. Desde el cuarto sabían que era inocente, pero tardaron casi nueve en excarcelarlo. En un principio, se le concedió una indemnización de 142.000 euros, que más tarde recurrió por considerarla escasa, pero la Audiencia Nacional le condenó a pagar las costas. Todas son vidas que no se recuperan tras errores de ese tipo, ya que la mayoría han pasado por problemas psicológicos, depresión e incluso intentos de suicidio.
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