El Gobierno alemán ha decidido retirar a España de su lista de países calificados como "zonas de alta incidencia" por el coronavirus. Así lo anunció hace unos días la Embajada de la República Federal de Alemania. A través de Twitter, señaló que "debido a que la incidencia está disminuyendo, en Alemania se ha adoptado la decisión de volver a clasificar a España como zona 'regular' de riesgo".

Aunque esta decisión se produjo este viernes, no ha sido hasta las 00:00 horas de este domingo cuando esta nueva clasificación ha entrado en vigor. Según el comunicado compartido por Wolfgang Dold, embajador de Alemania en España, a partir de ahora los españoles que viajen al país europeo "podrán someterse a una prueba de SARS-CoV-2 tras la entrada" al mismo, pero "deberán disponer de un justificante de la prueba 48 horas depsués de su entrada a más tardar".

Asimismo, en dicho documento se recuerda que "se mantiene la obligatoriedad de la cuarentena de diez días de duración tras una estancia en una zona de riesgo, con la posibilidad de someterse a una prueba gratuita al cabo de cinco días". Además, se apuntan "diversas excepciones a la prueba y al justificante obligatorios para quienes lleguen a Alemania procedentes de zona de riesgo, por ejemplo, para los casos de estancias inferiores a 72 horas".

España se encontraba en la categoría de 'zonas de alta incidencia' desde el pasado 24 de enero, fecha en la que España superaba ya los dos millones y medio de contagios triplicando la incidencia acumulada en el último mes, por encima de los 800 casos por cada 100.000 habitantes. De hecho, en esos días se registraban los peores incrementos diarios de casos nuevos de coronavirus y se estaban notificando uno de cada diez positivos de los que se habían tenido en toda la pandemia.

A finales de enero, muchas comunidades autónomas de nuestro país estaban informando de altos índices de mortalidad a causa de la COVID-19. La presión hospitalaria estaba disparada, poniendo en serio riesgo el sistema sanitario español, y Europa recomendaba no viajar a zonas con una incidencia superior a los 500 casos, entre las que se incluía a España puesto que en esos instantes estábamos sufriendo los estragos causados por la tercera ola.