Cristina Cifuentes se ha sentado este viernes en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid como acusada de haber cometido un presunto delito de falsedad documental.

En sus primeras declaraciones, la expresidenta la Comunidad de Madrid ha asegurado que encuadernó su trabajo para llevarlo presentado, pero reconoce que la defensa nunca se produjo: "Yo no defendí el trabajo, lo entregué y expliqué las líneas generales. Fue un acto muy general, había dos o tres personas y no se celebró en un aula, sino en un despacho. Les di el trabajo y la bibliografía, pero muy por encima", argumenta.

Ante esto, la Fiscalía ha preguntado a Cifuentes si tuvo que hacer alguna gestión con respecto a la confección del tribunal que evaluaría su defensa: "La universidad se puso en contacto con mi equipo para fijar la fecha", apunta, pero afirma que simplemente se limitó a entregar el trabajo.

La acusada también ha recordado que desconoce la localización de su trabajo: "No guardo ningún ejemplar de estos trabajos. He buscado mi Trabajo de Fin de Máster, pero mi vida ha sido muy complicada, con dos mudanzas de domicilio y cinco de despachos", señala. Aun así, afirma que el TFM sí fue guardado: "No solo guardé el original. Probablemente también tenga borradores, pero no los he encontrado".

Cifuentes, sobre su famoso vídeo: "Nunca lo habría hecho de saber que había una firma falsa"

El presidente del tribunal ha querido conocer los detalles que hay detrás del famoso vídeo de la mandataria en el que dice: "No me voy, me quedo". La cara de la acusada tras la exposición de las imágenes en el juicio ha denotado un gesto serio. Previamente, ya había asegurado que, en dicho vídeo, enseña el acta del TFM porque estaba todo en orden: "Miro los documentos, vi que me habían mandado el certificado académico personal, los datos de la matrícula y el pago y el acta del TFM. Y lo di por bueno".

En este sentido, Cifuentes ha argumentado que nunca habría mandado dichos documentos a los medios de comunicación, como afirma que hizo, de conocer que eran fraudulentos: "Si yo hubiera siquiera imaginado que había una firma falsificada no lo habría enseñado ni mandado a los periodistas. Me lo mandó la secretaría del rector sin que yo lo hubiera pedido. Actué de buena fe", espeta.

"Jamás he pedido la falsificación de un documento"

El pasado lunes, el jurado tomó la declaración de Cecilia Rosado, exprofesora del máster que cursó Cifuentes, que aseguró recibir presiones y amenazas para modificar el acta. Ante esto, la expresidenta regional se ha desmarcado y se ha mostrado severa con las declaraciones de Rosado: "Nunca di ninguna indicación para hacer un acta falsificada. Nunca jamás he pedido a alguien que falsifique un documento", exclama.

"¿Cómo voy a pedir un documento cuya insistencia desconozco?", insiste Cifuentes que, ante el acta que enseña el abogado de Rosado, asegura no haber visto dicho documento "en la vida". Posteriormente, la defensa de Rosado ha mostrado otro papel: en él se especifica la matrícula del TFM de la exdirigente, y aparece una firma a nombre de Cristina Cifuentes, que la acusada ha denegado: "Esta firma no es mía. Es una falsificación por parte de alguien", expresa.

La intervención de Clara Souto, la profesora cuya firma falsificaron

La profesora de la URJC, que era corresponsable de algunas asignaturas junto al catedrático Álvarez Conde, ha confirmado las presiones que Rosado habría recibido de María Teresa Feito, exasesora de la Consejería de Educación, para confeccionar el acta de Cifuentes.

Además, ante la pregunta de si alguien podría sentirse atemorizado en caso de desobedecer a Conde, ha dado una respuesta rotunda: "Sí, absolutamente". También ha asegurado que el director del máster "no le daba mucha importancia" a las defensas del TFM. Concretamente, como han hecho otras acusadas, ha eludido a la actitud "complicada" del fallecido: "Era un hombre muy complicado, te imponía lo que tenías que hacer", indica.

Ante esto, el propio juez ha interrumpido la declaración para recordar que Álvarez Conde "ya no puede ser juzgado". Sin embargo, la Fiscalía ha insistido en la importancia de este testimonio. Asimismo, Sousa ha confirmado que el director la llamó para "resolver un problema", pero admite que, en ese momento, no preguntó la razón de dicha llamada: "Me enteré cuando vi las noticias", asegura.

Cifuentes asegura que no era necesario ir a clase

La Fiscalía también ha preguntado a la expresidenta madrileña sobre su asistencia a clase. Y, según ha expresado la acusada, el directo del máster de la Universidad Rey Juan Carlos I —Enrique Álvarez Conde, también acusado, pero que falleció en 2019, en pleno proceso judicial—, le indicó que no era necesario acudir a las sesiones. De este modo, la exmandataria ha insistido en que podía intercambiar su asistencia por trabajos individuales.

En diversas ocasiones, Cifuentes ha insistido en que no necesitaba el título "para nada", y poseerlo no ha sido provechoso para su carrera: "No me aportaba ningún nivel académico que no tenga ya en mi currículum", indica.

En total, hay tres personas acusadas por el caso máster: Cecilia Rosado, exprofesora de la titulación; María Teresa Feito, exasesora de la Consejería de Educación, y Enrique Álvarez Conde, exdirector del Instituto de Derecho Público y encargado del polémico máster.

Desde la Fiscalía consideran que Cifuentes fue inductora de la falsificación, y alegan que la defensa del TFM "jamás se produjo". Además, apuntan que la ahora tertuliana política exhibió dicha defensa "para evitar las nefastas consecuencias políticas a las que debería enfrentarse". En el peor de los escenarios, la mandataria podría enfrentarse a tres años y tres meses de cárcel.