Un día después de que Isabel Díaz Ayuso se preguntase públicamente si Felipe VI "va a firmar" los posibles indultos a los independentistas catalanes y si el Gobierno le va a "hacer cómplice de esto", la presidenta madrileña se ha visto obligada a matizar sus palabras. No solo por la presión del Gobierno y otros partidos, que han pedido explicaciones, sino también por la incomodidad que estas declaraciones han causado en su propio partido. "Me duele profundamente el compromiso al que le van a someter. Por supuesto que él no es cómplice de nada", ha especificado ahora.

La 'popular' ha defendido hoy que "toda la culpa recae, que conste, en el presidente del Gobierno, que esta deteriorando todas las instituciones del Estado y la imagen internacional de España en su propio beneficio", ha considerado. De esta manera, Ayuso alinea sus declaraciones con las de el líder del Partido Popular, quien ha dado la cara por la formación y ha mantenido que Felipe VI ejerce "de manera impecable" la monarquía parlamentaria, y que la "responsabilidad es exclusiva de Sánchez".

Antes de que llegasen estas explicaciones, fuentes de la Presidencia de la región se habían apresurado a puntualizar que la mención que Ayuso hizo del rey "fue una pregunta retórica de la que no se esperaba una respuesta, fue para culpar a Sánchez".

Criticas más duras a las palabras de Ayuso llegan desde el Gobierno, que ha pedido a la presidenta de la Comunidad de Madrid "justificar por qué ha metido a la Jefatura del Estado en un momento en el que hay crispación política". El propio jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha confesado sentir "extrañeza" al escuchar sus palabras y cree que es algo que habrá podido sentir una gran mayoría de españoles.

"La palabra que vino a la mente fue extrañeza, me pareció raro y extraña la declaración, tanto en la forma como en el fondo y creo que al igual que a mi le habrá pasado al 99% de los españoles", ha indicado el presidente del Gobierno.

También desde Unidas Podemos se han pronunciado sobre lo ocurrido, considerando que la presidenta madrileña ha puesto "al rey en una posición muy difícil". Y en el caso de Ciudadanos, consideran sus declaraciones un "error garrafal".