Un caos absoluto. Así define Efrén Hernández la situación vivida en el interior del vuelo Madrid-Gran Canaria de Iberia. Este joven de 24 años era uno de los pasajeros de la aeronave, aún no da crédito a lo que vivió ayer con el resto del pasaje.

"Mi sorpresa llegó nada más entrar en el avión y ver el vuelo completamente lleno. La gente estaba a centímetros de distancia y con los asientos intermedios también ocupados", explica en una conversación telefónica con laSexta.

Relata que no hubo ningún tipo de protocolo de seguridad y que la gente se mezclaba entre sí en el pasillo del avión. "Las azafatas y la tripulación no intervinieron en ningún momento. Incluso vi a un hombre ayudar a una señora a colocar su equipaje de mano en el compartimento superior", añade.

"Vi a gente mayor sentada con el resto, sin separación. Estábamos hacinados", explica Efrén.

Esta ausencia de control y protocolo también se produjo en la distribución del pasaje, pues la aerolínea no separó a los colectivos más vulnerables del resto de viajeros. "Recuerdo ver a una pareja con un bebé pequeño que no llevaba mascarilla. Vi también a gente mayor sentada con el resto, sin separación. Estábamos hacinados, unos pegados a otros".

Esto hizo que los pasajeros mostraran sus quejas y su indignación. Desde la tripulación "defendieron que la normativa les permite volar con el 100% de ocupación" y el comandante les invitó a bajarse si no estaban de acuerdo. "Soy calmado y estaba tranquilo, pero había gente exaltada y con miedo", afirma el joven, que no recuerda que nadie se bajara del aparato tras las palabras del comandante.

Efrén no dudó en grabarlo todo y compartir las imágenes en Twitter. La compañía le respondió a su queja con un par de tuits (defendiendo la legalidad del vuelo), pero lamenta que de momento no se hayan puesto en contacto con él por ninguna otra vía.

 

Lo cierto es que, pese a la explicación dada por la aerolínea, el decreto del estado de alarma apunta que en aquellos servicios en los que el billete otorga una plaza sentada o camarote, los operadores de transporte tomarán las medidas necesarias para procurar la máxima separación posible entre los pasajeros.

Efrén no fue el único en denunciar la situación en redes sociales. Esto motivó que los agentes de la Guardia Civil intervinieran una vez que el vuelo llegó a su destino. Según ha podido saber laSexta, la Guardia Civil denunciará a la compañía por permitir la salida del vuelo sin respetar las medidas de seguridad. "El desembarco se hizo de forma normal. Vi a una pareja de la Guardia Civil apostada en la puerta del avión y esperando a que terminásemos de bajar", relata Efrén. En un primer momento, la denuncia iba a ser también al comandante, pero finalmente solo será a la compañía por ser la máxima responsable.

La tensión del momento provocó que el vuelo despegara con 45 minutos de retraso, aproximadamente. No obstante, la sorpresa de Efrén no terminó al bajarse del avión. "Una vez en la sala de recogida de equipaje es cuando nos hacen esperar para pasar una serie de controles. Primero presentar la documentación necesaria a los agentes, que te preguntaban el motivo de tu viaje. Luego, en un puesto de Cruz Roja te hacían las pruebas. Todo el control a posteriori", explica extrañado el joven, que no entiende que ese exhaustivo protocolo no se realizase antes de embarcar.

Indignado aún con todo lo ocurrido, y recién llegado a casa, el joven no ha podido presentar la reclamación correspondiente. Pero insiste en que realizará el trámite necesario para que esta escena no vuelva a repetirse.