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revuelta en Southampton

La extrema derecha británica aviva la tensión tras el asesinato de un joven confundido por la policía con su agresor

Los detalles Disturbios en Southampton tras la difusión del vídeo del asesinato de un joven apuñalado en diciembre, un caso marcado por la confusión policial inicial y que ha reabierto el debate político y social en el Reino Unido.

Nigel Farage

Cientos de personas se enfrentaron este martes por la noche con la policía en Southampton, al sur de Inglaterra, durante unas protestas desatadas tras el asesinato de un joven estudiante y la polémica actuación de los agentes, que confundieron al agresor con la víctima en los primeros momentos de la intervención.

Las calles del centro de la ciudad se convirtieron en escenario de tensión: botellas, ladrillos y cubos de basura volaron contra las fuerzas de seguridad, mientras algunos contenedores ardían en plena vía pública. La protesta, que comenzó de forma concentrada, fue derivando en disturbios a medida que avanzaba la noche y aumentaba la presencia policial.

El detonante ha sido la difusión de un vídeo del caso, publicado tras la conclusión del juicio y con el consentimiento de la familia de la víctima. Las imágenes han reabierto el debate y provocado una fuerte reacción política y social.

Los hechos se remontan al pasado mes de diciembre. Tras un encuentro casual en la calle, Vickrum Digwa, de 23 años, apuñaló a Henry Nowak, de 18, con un cuchillo de 21 centímetros. Ambos eran británicos. Cuando la policía llegó al lugar, Digwa —que lleva turbante como parte de su religión sij— se hizo pasar por víctima de un ataque racista y acusó a Nowak, que yacía gravemente herido en el suelo, de haberle agredido por motivos religiosos.

En esa confusión inicial, los agentes esposaron por error al joven herido, que repetía que no podía respirar y que había sido apuñalado. Permaneció esposado durante cerca de un minuto hasta que se desvaneció. Solo entonces la policía comprendió la situación y solicitó asistencia médica. Henry Nowak murió antes de que los sanitarios pudieran trasladarlo al hospital.

La difusión de esas imágenes ha provocado indignación y ha sido aprovechada por distintos actores políticos. Líderes de la extrema derecha dentro y fuera del Parlamento han llamado a la movilización contra la policía y contra los protocolos antirracistas, a los que acusan de haber condicionado la actuación de los agentes.

El padre de la víctima, Mark Nowak, ha denunciado el trato "inhumano y degradante" recibido por su hijo en sus últimos momentos, aunque ha pedido contener la reacción social. "No queremos que su muerte se use para crear más división, odio y tensión. Queremos que su historia sirva para hacer que nuestras calles sean más seguras para todo el mundo", afirmó. También reclamó más control sobre las armas blancas: "La gente no puede pasear abiertamente por la calle con un cuchillo de 21 centímetros".

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha elogiado la "extraordinaria dignidad" de la familia Nowak, ha prometido respuestas a las "preguntas serias" que deja el caso y ha condenado los disturbios.

"No hay justificación para más violencia y desorden. Los ataques dirigidos a los agentes de policía en Southampton anoche fueron vergonzosos y completamente inaceptables", dijo este miércoles en la Cámara de los Comunes. "Este es un momento para el trabajo serio, no para la ira".

En paralelo, la ultraderecha ha intensificado sus llamamientos a las movilizaciones, aprovechando la polémica para difundir mensajes de corte racista y acusar a las autoridades de favorecer a las minorías y de instrumentalizar políticamente la tragedia.

"La familia de Henry ha respondido con dignidad. Pero el resto de nosotros deberíamos responder con una rabia pura y fría. Todos los principios de un país libre, donde todos son iguales ante la ley, han sido arrojados a la basura", ha declarado Nigel Farage, pese a la condena judicial del caso. "El Reino Unido sufre una cultura de doble rasero, en la que los derechos y privilegios de la gente blanca pesan menos que los de las minorías étnicas".

Junto a estos mensajes, las redes sociales se han llenado de llamadas a la protesta, pero también de amenazas de violencia y sabotaje. El líder ultraderechista Tommy Robinson ha convocado a sus seguidores a concentrarse frente a la comisaría de policía de Southampton vinculada con la investigación del caso.

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