Una de esas noticias que hiela la sangre, impregna de silencio el ambiente y deja la mente en estado de asimilación. Así nos dejó la noticia de la muerte de Kobe Bryant cuando salió a la luz y corrió como la pólvora en internet hace ya un año.

El 26 de enero del fatídico 2020, el jugador de los Lakers se embarcaba en un vuelo en helicóptero junto a otras ocho personas, entre las que se encontraba su hija Gianna, para dirigir un partido de su Mamba Academy, equipo en el que jugaba la pequeña de 13 años.

Sin embargo, cuando atravesaban el condado de Calabasas (Los Ángeles), el artefacto tuvo serias complicaciones y terminó colisionando otra una colina y cayendo a la superficie a una velocidad de 30 kilómetros por hora.

¿Qué ocurrió?

Cuando el helicóptero despegó, las condiciones de vuelo no eran las idóneas, pero tampoco las que se dieron posteriormente. Conforme el vuelo avanzaba, la niebla se hacía cada vez más densa y las visibilidad se dificultaba.

Por ello, el piloto, Ara Zobayan, optó por volar a baja altitud a pesar de los avisos que le llegaban desde la torre de control.

Viéndose superado por las colinas angelinas, y a pesar de carecer de claridad visual, Zobayan avisó de que iba a coger altura para proseguir la travesía, pero un cúmulo de errores acabó con el helicóptero chocando contra una colina y cayendo a gran velocidad, lo que provocó la muerte inmediata a los nueve integrantes del pasaje.

¿Quién fue el responsable?

"No he visto nada que me lleve a pensar que se produjo algún fallo mecánico en el helicóptero". Estas han sido las palabras de Anthony Brickhouse, uno de los investigadores del suceso.

El próximo 9 de febrero, la Junta Nacional de Seguridad Aérea entregará un expediente compuesto por 1.852 páginas que incluyen entrevistas transcritas, e-mails, mensajes de texto, fotos, informes meteorológicos y vídeos recogidas en la zona, en el que señala que "no constan errores susceptibles de provocar una catástrofe en el motor".

Sin embargo, en el helicóptero no había caja negra y, lo más grave, no estaba equipado con el TAWS, el mecanismo de seguridad que avisa si el vehículo se está cerca del suelo.

Sucesión de demandas

La fatídica muerte de Bryant desencadenó una sucesión de demandas que se inició con la Vanessa, la viuda de Kobe.

Su esposa llevó a juicio a la empresa propietaria del helicóptero, Island Express Helicopters, por consentir que se viajara a pesar del mal tiempo, aunque la compañía ha argumentado que las víctimas aceptaron el riesgo que entrañaba el vuelo.

A pesar de ello, se dio a conocer que la empresa no disponía de la licencia necesaria para poder volar con escasa visibilidad.

Paralelamente, Vanessa Bryant demandó al Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles por invasión de privacidad después de que saliera a la luz que distintos agentes habían hecho fotos del lugar del accidente, así como de los cuerpos de las víctimas.

La herencia, un problema dentro de la familia

Prevista en un principio para recaer sobre sus dos hijas mayores, la herencia de Kobe Bryant está siendo muy controvertida.

En primer lugar, porque su hija menor, Capri, no figura en la misma ya que Kobe la actualizó por última vez en 2017.

A su vez, la suegra de Kobe y madre de Vanessa, Sofía Urbieta Laine, reclama también su parte ya que alega que el jugador le prometió que se haría cargo de todos sus gastos mientras viviese.

"Mi madre es frívola e hiriente. Está tratando de encontrar formas de obtener como sea una ganancia de nuestra familia", ha apuntado Vanessa al respecto.

Este martes 26 enero se cumple un año de la muerte de una leyenda no solo del baloncesto, sino del deporte. Un ejemplo de superación, deportividad y compañerismo. Un hombre capaz de lo imposible dentro de una cancha que nos dejó un vacío a todos los amantes del deporte que, alguna vez, nos levantamos del sillón tras una canasta de la 'Mamba Negra'. Siempre, Kobe.