Los vikingos ya estaban en América hace mil años, siglos antes de que lo hiciera Cristóbal Colón en 1492, aunque no está claro exactamente cuándo llegaron al continente. Es la conclusión de un equipo internacional de científicos que han demostrado su presencia allí ya en el año 1021, según publica este miércoles la revista 'Nature'.

Los vikingos recorrieron grandes distancias en sus emblemáticos barcos y establecieron asentamientos en Islandia, Groenlandia y, finalmente, L'Anse aux Meadows, en Terranova, Canadá. Sin embargo, no está claro cuándo tuvo lugar esa primera actividad transatlántica.

Ahora, los científicos han demostrado que los europeos ya estaban presentes en el continente americano en el año 1021 después de Cristo, hace exactamente 1.000 años. Una fecha que supone también el momento más temprano conocido en que se cruzó el Atlántico y la migración de la humanidad rodeó finalmente todo el planeta.

El estudio ha fechado el corte de madera realizado por los vikingos en L'Anse aux Meadows exactamente en el año 1021 d.C. Los tres trozos de madera estudiados, procedentes de tres árboles diferentes, procedían de contextos arqueológicamente atribuibles a los vikingos. Además, presentaban claras evidencias de corte y rebanado con cuchillas de metal, un material que no producía la población indígena.

El año exacto se ha podido determinar porque en el 992 d.C. se produjo una enorme tormenta solar que produjo una clara señal de radiocarbono en los anillos de los árboles del año siguiente. Un aumento de la producción de radiocarbono que "se ha detectado en los archivos de anillos de árboles de todo el mundo", afirma el profesor Michael Dee, de la Universidad de Groninga, director de la investigación.

Cada uno de los tres objetos de madera presentaba esta señal 29 anillos de crecimiento (que indican los años) antes del borde de la corteza. "Encontrar la señal de la tormenta solar a 29 anillos de crecimiento de la corteza nos permitió concluir que la actividad de corte tuvo lugar en el año 1021 d.C.", explica la doctora Margot Kuitems, también de la Universidad de Groninga y primera autora del estudio.

Sin embargo, el número de expediciones vikingas a América y la duración de su estancia siguen siendo una incógnita, aunque los datos actuales sugieren que fue corta y que probablemente el legado cultural y ecológico de esta primera actividad europea en América fue pequeño. No obstante, las pruebas botánicas de L'Anse aux Meadows confirman que los vikingos exploraron tierras más al sur de Terranova.