"La propagación mundial de los virus de la gripe aviar es un problema de salud pública". Es la nueva advertencia de los dos científicos chinos que en su momento alertaron del peligro de una pandemia de COVID-19. Se trata de los expertos George Fu Gao y Weifeng Shi y su reciente publicación en la revista Science.

Creen que el virus de la gripe aviar también tiene posibilidad de provocar "pandemias desastrosas" y además parece aumentar su afinidad con células humanas.

El patógeno no es nuevo en Europa. Lleva circulando desde 2014, provocando brotes que han afectados a millones de aves. Y en febrero de este año dio el salto a los humanos. Fue en Rusia. Allí se detectó el virus H5N8 en siete empleados (ninguno tuvo síntomas) de una granja gallinas ponedoras en el sur del país. Una granja que previamente, en diciembre de 2020, había sufrido un brote de gripe aviar.

"Es imperativo que no se ignore la propagación mundial y el riesgo potencial de los virus de gripe aviar H5N8 para las aves de corral, las aves silvestres y para la salud pública global", alertan ahora estos expertos.

Y es que el virus de la gripe aviar H5N8 ya afecta a las aves de muchos países. También a España.

El Ministerio de Agricultura ha reconocido en los últimos meses tres brotes en aves silvestres. En noviembre apareció un halcón peregrino moribundo en Noja (Cantabria) y en enero tres cigüeñas y un ganso muertos en las Marismas del Ampurdán (Girona). También señalan los restos de otro ganso en la Laguna Grande de Villafáfila (Zamora). No obstante, llaman a la calma e insisten en que "no implica un riesgo para la salud pública", ya que dicen que los estudios genéticos basados en el análisis de las secuencias de virus completo muestran que se trata de un virus aviar sin afinidad específica por los seres humanos. El virus aún no se transmite entre humanos.

Sin embargo, sí ha provocado el sacrificio de más de 20 millones de aves en Corea del Sur y Japón. Y más cerca, en noviembre de 2020 en una granja de Inglaterra, se sacrificó a más de 10.000 pavos para evitar la propagación del virus.

Los expertos recomiendan en su artículo vigilar las granjas industriales y aumentar las medidas de bioseguridad para ayudar a reducir el riesgo del salto del virus a humanos.