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SEGÚN LA DGT

Hacer (bien) una rotonda no es complicado: sólo hay que seguir tres pasos

Son muchos los conductores que no tienen claras las normas que deben seguir en las rotondas. Por ello, la DGT recuerda que sólo hay que seguir tres pasos

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Aunque no lo parezca, las rotondas se crearon para regular el tráfico, reducir la velocidad y aumentar la fluidez en las intersecciones. Algo que es posible lograr si se circula correctamente por ellas. Una vez más, la Dirección General de Tráfico ha recordado que sólo hay que seguir tres pasos para hacer (bien) una rotonda. VER VÍDEO DE ARRIBA.

Automovilistas Europeos Asociados (AEA) lleva a cabo un estudio sobre la siniestralidad en las rotondas y el último abarca desde 2014 hasta 2018. La conclusión de este informe es preocupante: el número de fallecidos en los accidentes producidos en estas intersecciones ha pasado de 35 a 62 aumentando en un 77%.

Rotonda
Rotonda | Pixabay

La desinformación es la tónica reinante en la mayoría de los casos. Son muchos conductores los que no tienen claro de quién es la prioridad y tampoco saben por qué carril deben circular en su interior o desde cuál hay que abandonar la rotonda. Consciente de este problema, la DGT ha vuelto a recurrir a las redes sociales para recordar las normas y explicar cómo se hace una rotonda correctamente en tres pasos.

Cómo hacer una rotonda

Aunque hay distintos tipos de intersecciones, todas se rigen por las mismas normas cuyo incumplimiento, por cierto, está sancionado por el Artículo 74 del Reglamento General de Circulación. Circular de forma incorrecta por el interior de una rotonda implica una multa de 200 euros. Así que por el bien de tu bolsillo y de la seguridad vial, toma nota.

1. Prioridad

La prioridad siempre es de los vehículos que están en el interior de la rotonda. Por lo tanto, cuando te acerques a una debes ceder el paso y acceder cuando sea posible: no respetar este paso provoca problemas de circulación y accidentes. En el interior imperan las normas de cualquier cruce, es decir, el coche de la derecha siempre tendrá preferencia de paso.

Rotonda
Rotonda | Pixabay

2. Elegir el carril correcto

La normativa establece que, en carretera, tenemos que circular por el carril derecho. En las rotondas no es así: tendrás que circular por las vías interiores porque la derecha está reservada para abandonar la intersección. Cuando llegue ese momento, tendrás que señalizar tanto el cambio como la salida de la glorieta. Una maniobra que se recomienda hacer con antelación y manteniendo cierta distancia con el resto.

3. Salir de la rotonda

En una rotonda, el carril exterior (el de la derecha) está reservado para salir de ella y se puede ocupar cuando vayas a abandonarla. Para ello hay que incorporarse a esta parte de la vía y si no es posible, tendremos que hacer un nuevo giro hasta que se pueda ocupar la zona correcta. Recuerda que está prohibido hacerlo desde los carriles interiores.

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