La DGT ha iniciado este lunes una operación especial de control de velocidad en las carreteras españolas, con motivo del puente del 15 de agosto, que durará hasta el domingo. Las vías convencionales serán las que registren mayor tráfico. En ellas se produjo el 75% de los siniestros mortales en carretera el año pasado, según han indicado desde la DGT.

El operativo de vigilancia tiene como objetivo controlar que se cumplen los límites de velocidad, sobre todo en las inmediaciones de los municipios que celebran sus fiestas estos días. La DGT pretende así evitar accidentes, ya que la velocidad es la segunda causa de accidentes en las carreteras, presente en el 22% de los que tuvieron lugar el año pasado. Le sigue el alcohol, como tercer motivo principal origen de los siniestros y por delante están solo las distracciones, que se sitúan como primera causa.

Las infracciones por exceso de velocidad pueden acarrear multas de 100 a 600 euros, la pérdida de entre dos y seis puntos en el carné de conducir y penas de prisión de tres a seis meses.

Los controles se realizarán en sitios concretos que presenten mayor riesgo, en los tramos en los que se suele circular por encima de la velocidad permitida o en puntos en los que se registra mayor número de problemas. Se avisará a los conductores de la existencia de esos operativos en los paneles de mensaje variable o en las señales verticales.

La DGT redujo en enero a 90 km/h la velocidad genérica en las vías convencionales. En España, la velocidad aconsejada en carreteras convencionales sin separación entre carriles es de 50 km/h para evitar choques laterales, mientras que asciende a 70 km/h para los choques frontales. A partir de 2022, los vehículos llevarán incorporado un limitador inteligente de velocidad.