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El monovolumen se presentó en la legendaria carrera belga

El día que un Peugeot 806 compitió en las 24 Horas de Spa-Francorchamps

Para una prueba en que la lógica invita a llegar un cupé o una berlina deportiva, Peugeot se plantó con una versión más deportiva de su monovolumen.

Pegueot 806 Procar

Pegueot Pegueot 806 Procar

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Bélgica, 30 de julio de 1995. En el legendario circuito de Spa-Francorchamps, ubicado en el corazón de las Ardenas, se alinean los 46 coches que darán vida a las 24 Horas, en ese momento la carrera más importante y codiciada para turismos en los distintos grados de desarrollo previstos en el Reglamento internacional y nacional. Desde la duodécima posición, con el número 86, sale un coche que parece un intruso, que por su apariencia exterior está lejos de los demás modelos en carrera para alcanzar una victoria absoluta. No se trata de una berlina o de un cupé como es de esperar en una carrera en circuito, sino de un monovolumen de grandes dimensiones ¡un Peugeot 806 con casi 300 CV!

El coche corresponde a la filial belga de Peugeot, presente oficialmente en el campeonato nacional Procar, carrera en la que los automóviles están muy cerca del modelo de serie. Tres conductores, todos de nacionalidad belga, se turnan al volante. El más conocido es Eric Bachelart, ya contratado por Peugeot Bélgica para competir con el 406. Junto a él, Philippe Verelleny y Pascal Witmeur, protagonistas de una gran parte de la carrera hasta la duodécima hora, antes de pasar el testigo a sus compañeros Van de Wauwer-Boillot-Caiellet que, con un Peugeot 306 Turbodiesel, triunfan en la categoría EcoTech.

El número 86 derivaba de un Peugeot 806, un monovolumen de grandes dimensiones. Modificado profundamente en su mecánica con un motor derivado del coeva 306 MAXI y las suspensiones y frenos del 406 Superturismo, tenía una potencia de casi 300 CV y representaba un ejemplo concreto de cómo se podían reinterpretar con una óptica deportiva algunos modelos que, aparentemente, tenían muy poco de deportivos. Causó un gran revuelo entre el público presente en el circuito, representado por familias con niños que vieron como competía un coche prácticamente como el suyo. En cada vuelta generaba la euforia del público y fue un auténtico éxito de comunicación, ya que se habló mucho de una aventura hasta entonces impensable.

Esta experiencia en pista demostró que se podían hacer coches de calle cómodos que, con algunas modificaciones técnicas, podían ser aptos para la competición en circuito. Una larga historia de Peugeot en las carreras que está repleta de grandes éxitos en todo el planeta. Dignas de mención son las cinco victorias en el Mundial de Rallies del pacífico Peugeot 504, tanto sedán como cupé, pero también las de otras berlinas de la serie 4, como el 405 Mi16.

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