Lo hemos repetido hasta la saciedad: hay que consumir más pescado. Tanto niños como mayores, el mensaje siempre ha sido el mismo por parte de los dietistas-nutricionistas. Y es que, de la misma manera que con el consumo de carne no tenemos problemas para cubrir su ingesta, de hecho, os pasamos de lejos, especialmente en carnes rojas, con el pescado todas las encuestas de alimentación ponían de manifiesto que comemos menos del que hasta día de hoy se recomendaba.

Además, puntualizábamos. Tenemos que variar entre consumo de pescado blanco y azul, ya que los primeros son más magros, bajos en grasa, con proteína de calidad y rico en vitaminas y minerales, y los segundos, los azules, también ricos en proteínas, vitaminas y minerales, pero especialmente interesantes por su aporte de ácidos grasos esenciales como los omega 3. De hecho, hacíamos especial hincapié en ellos hablando del atún, el salmón o las sardinas por su aporte de DHA (un tipo de omega 3 del que, según los estudios nutricionales, éramos especialmente deficientes).

Pero esta semana parecía que todo se daba la vuelta. La AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición), organismo que depende del Ministerio de Sanidad, lanzaba una actualización de las recomendaciones de consumo de pescado limitando el consumo de ciertas especies en niños y mujeres embarazadas que poseen alto contenido en mercurio.

¿Hay que dejar de comer tanto pescado?

Aunque muchos medios de comunicación se han hecho eco de la noticia, no todas han sabido informar todo lo correctamente que merece este tema. De hecho, era frecuente leer el titular de que el Ministerio limitaba el consumo de todas las especies, en todas las edades y grupos de población, a no más de 3 o 4 veces a la semana. Nada más lejos de la realidad.

De hecho, esta actualización afecta principalmente, como acabamos de comentar, a dos grupos de población especialmente vulnerables: niños menores de 10 años y mujeres embarazadas. Además, también lanza otra recomendación para los niños y niñas entre 10 y 14 años. Pero en ningún momento limita de forma general el consumo de pescado.

Recomendación de consumo de pescado | AECOSAN

De hecho, la propia agencia reconoce las virtudes y beneficios nutricionales de este alimento, ya que tiene efectos beneficiosos de la salud. Tenemos que recordar que el

pescado, a parte de aportar energía, es una fuente muy buena de proteínas de alto valor biológico (es decir, que aporta gran cantidad y variedad de aminoácidos esenciales), y, además, contribuye a la ingesta de nutrientes clave en la salud como el yodo, el selenio, el calcio o las vitaminas A y D. Además del aporte de ácidos grasos esenciales omega-3 que ya hemos comentado, y que tiene efectos beneficiosos sobre el desarrollo neurológico en niños, o de reducción del riesgo de muerte por enfermedades coronarias en adultos.

¿Cuánto pescado pueden comer los niños y las embarazadas?

La nueva recomendación se centra en los grupos de población de mayor riesgo a la exposición de uno de los contaminantes más comunes en los pescados: el mercurio. Este metal pesado es un contaminante que se encuentra en el medio ambiente, tanto porque en la corteza terrestre existe de forma natural, como por la actividad humana que ha aumentado su presencia.

Grupos de riesgo | AECOSAN

Debido a esto, y a que su presencia a aumentado en cierto tipo de pescados, la AECOSAN ha hecho una nueva recomendación. Concretamente, para las mujeres embarazadas o que estén planificando quedarse embarazadas, como para los niños menores de 10 años, la nueva recomendación aconseja limitar el consumo de las especies de pescados que suelen tener mayor contenido en mercurio.

Además, para los niños entre 10 y 14 años, que también se considera población vulnerable, aunque no recomienda evitar el consumo, si aconseja limitarlo a 120 gramos de éstos al mes. ¿Del resto de especies? La misma recomendación que para todo el mundo, consumir entre 3 a 4 raciones de pescado a la semana, variando entre pescado blanco y pescado azul.

¿Qué especies de pescado hay que limitar en niños y embarazadas?

Como has leído hasta ahora, no hablamos de todos los pescados, si no que sólo habría que evitar o limitar aquellos que tienden a acumular más cantidad de mercurio en su cuerpo. ¿Quiénes son? Como el mercurio se acumula en la parte grasa de los pescados, aquellos que tengan mayor proporción de grasa, y, además, pescados grandes que se suelen alimentar de otros pescados más pequeños. De tal forma que en su cuerpo entra mercurio de dos maneras: el que existe en el medio ambiente y el que consumen al comer otras especies de pescado más pequeñas.

Especies con alto y bajo contenido en mercurio | AECOSAN

¿De quién estamos hablando? Según AECOSAN hablamos del pez espada o emperador, el atún rojo, el tiburón (cazón, marrajo, tintorera, …) y el Lucio. Estos son los que hay que evitar o limitar su consumo, dependiendo de en qué grupo de riesgo estemos. ¿Del resto? Sin mayor problema. Además, los que tienen menor contenido en mercurio son los que, normalmente, más frecuentemente consumimos: anchoas, sardinas, bacalao, dorada, merluza, palometa, salmón, etc.

¿Es seguro comer pescado?

“Sí. Comer pescado es seguro y saludable”. Así de contundentes no lo dicen desde el Ministerio y la Agencia. Después de esta noticia, no está demás recordar estos puntos, ya que la reacción natural es asustarse y disminuir su consumo (¿se puede disminuir más si casi ni comemos pescado?) como medida preventiva. El famoso “por si acaso”.

Pero debemos recordar que, en las leyes alimentarias europeas, y, por supuesto, españolas, existen límites máximos de mercurio para los pescados. Y son de obligado cumplimento. Para que se cumplan estos límites, las autoridades sanitarias controlan la cantidad y garantizan que el consumo de pescado sea seguro en la población.

Aunque la noticia, soltada así, a quemarropa, sin mayores explicaciones, pueda haber sorprendido en un primer momento, la verdad que no cambia mucho la historia de nuestro día a día. Fundamentalmente porque los pescados de mayor consumo son bajos en mercurio, y porque no creo que mucha gente pueda permitirse comer de forma regular atún rojo (¿has visto su precio?). Aunque, no está demás hacer este tipo de recomendaciones a poblaciones que son más sensibles a la exposición al mercurio. A si que, punto positivo para la AECOSAN.

Pero si buscabas una excusa para comer menos pescado (¿por qué hay tanta gente que le tiene manía? ¿No ha probado un buen bacalao al pil-pil, por ejemplo?), esta vez esta noticia no te sirve de excusa. Pero si hay que hacer algún aprendizaje, en este caso es turno de los medios de comunicación, porque esta noticia tenía matices, y muchos. Como dice un refrán popular mexicano, del que soy muy fan, “para hablar y comer pescado, hay que tener cuidad”. Por las espinas, claro.