El cinismo de la reacción es inconmensurable. Todos aquellos que se dedican a hacer más difícil la vida de los colectivos sometidos al instrumento ideológico de la familia tradicional y son objetivo de su odio en las democracias liberales por la agenda ultra son instrumentalizados en todos esos países que quieren invadir, atacar y destruir. Acostumbrados a los relatos falsarios e hipócritas de la derecha no sorprende asistir a su poca vergüenza ignorando las veces que toda la izquierda se ha pronunciado sobre la barbarie de los integristas iraníes, y los de cualquier sátrapa. No importa lo que digas y las veces que lo digas, seguirán con su retahíla para pervertir la historia y la verdad.

Es mejor no atender demasiado a quienes utilizan esta trampa argumental basada en la desinformación pero no sucumbir y ser firmes y orgullosos en la defensa de los valores de la justicia social y la izquierda. Los marxistas como yo, igual que los del Tudeh, acabarían torturados o muertos en alguna infame cárcel iraní y los que dan lecciones desde aquí acabarían en algún puesto funcionarial dentro de la administración de los ayatolás señalando a los que son como yo. Su posición sobre todos los temas de geopolítica está basada en el poder y no en la moral. Los derechos humanos son para ellos una coyuntura a instrumentalizar.

Del mismo modo que durante mucho tiempo han defendido la necesidad de tumbar a los ayatolás en defensa de las bravas mujeres de Irán, que les importan una higa como han demostrado con las más de 100 niñas asesinados por los bombardeos, han usado la represión del colectivo LGTBQ+ y los asesinatos políticos de sus miembros por simplemente ser lo que son para instrumentalizar la causa que desprecian donde gobiernan.

Los derechos de los homosexuales, si los cuelgan de grúas, si los meten en la cárcel o los apalean, les dan igual. Les dan igual porque en los países que han arrasado mediante una invasión imperialista, en los países con los que mantienen relaciones económicas, y que están igualmente perseguidos que en Irán son para ellos estadística o carne de cañón. Un simple colectivo molesto que ya no les sirve para el argumentario.

Irak fue invadido en el año 2003 y Saddam Hussein fue derrocado tras la agresión imperialista en la que se nos engañó a todo el mundo con esas armas de destrucción masiva que nunca existieron. Los argumentos para justificar esa invasión criminal no son distintos a los que se esgrimen ahora en Irán para usar la fuerza y destruir el orden básico del derecho internacional.

En el año 2024. No han pasado ni dos años. En el mes de abril se aprobó una ley para reprimir a los homosexuales en Irak. No lo sabrás porque no ocurrió en un país que haya que "democratizar" porque ya fue democratizado con misiles e invasiones del mundo libre hace 20 años. Ya no interesa saber cómo les va a los homosexuales. La ley aprobada por el parlamento de Irak criminalizaba la homosexualidad e instauraba penas de 15 años a cualquier adulto que de forma voluntaria tenga relaciones homosexuales, además, modificó una ley de 1988 para convertir a las personas transgénero en criminales y a los doctores que ayuden en los cambios de género, además impone una pena de tres años de cárcel a los hombres que “actúen” como mujeres.

No es necesario consignar a todos esos países árabes socios de EEUU y de los países de la UE donde rige la ley sharia y ser homosexual es penado hasta con la muerte porque solo ahondaríamos en el cinismo occidental sobre los derechos humanos en todos los países que tienen que ser depurados por la vía de los drones y los misiles balísticos, pero sí es preceptivo desmontar los intentos reaccionarios para hacer pasar por una defensa moral de la libertad y los derechos de los colectivos oprimidos lo que solo es interés por dominar los recursos, las vías de comercio y las capacidades económicas que se encuentran en disputa en un mundo en conflicto donde el imperialismo americano y de sus socios y siervos está en cuestión por la tremenda pujanza de China. Tienen la fuerza, pero no nos van a imponer su cinismo. Siempre se ha tratado de dinero, y si el dinero brota hacia el lugar adecuado importan poco unos cuántos homosexuales asesinados en países ya democratizados.

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