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La Semana Santa de Castilla y León

9 provincias y 8 semanas santas declaradas de Interés Turístico Internacional

Castilla y León es, sin duda, la tierra de los vinos, del patrimonio histórico y de la buena gastronomía. Pero también de la Semana Santa más sobria y con mayor valor artístico. De las nueve provincias que posee la Comunidad Autónoma, las semanas santas de ocho de sus ciudades han sido declaradas de Interés Turístico Internacional –Ývila, León, Medina del Campo, Medina de Rioseco, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora-, además de poseer tres de Interés Turístico Nacional –Astorga, Burgos y la Bajada del Ýngel de Peñafiel- y once de Interés Turístico Regional –Ýgreda, Aranda de Duero, Bercianos de Aliste, El Burgo de Osma, Navaluenga, Ponferrada, Sahagún, Segovia, Soria, Tordesillas y Toro-. Por este motivo, y muchos más, Castilla y León es uno de los mejores destinos para vivir, conocer y disfrutar la Semana Santa. Este año, bajo el lema “La Semana Santa más grande del Mundo”, la región comenzará sus características procesiones, en las que el silencio únicamente se ve interrumpido por el sonido de tambores y trompetas. Los pasos, muchos obra de artistas tan prestigiosos como Gregorio Fernández, Juan de Juni, Pedro Berruguete o Gil de Siloé, son las verdaderas joyas de la Semana Santa de Castilla y León. Mientras que el fervor y la devoción que muestra toda la ciudad es única y se respira en cada rincón durante estos días, entre cofrades y espectadores. La ciudad de Ývila encierra durante todo el año un encanto especial propio de una localidad que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pero, además, durante la Semana Santa, el silencio en sus calles empedradas es casi palpable. Durante diez días tienen lugar 16 procesiones, entre ellas una muy especial, la de la madrugada del Viernes Santo. En ella se realiza un recorrido alrededor de toda la muralla que bordea el contorno de la ciudad y en ella participan miles de personas. Sus propuestas gastronómicas se adecúan a esta celebración y se preparan platos de vigilia y tapas de Cuaresma que acompañan a los platos tradicionales. En León salen a la calle 98 pasos llevados por un total de 16 cofradías y hermandades penitenciales, algunas de ellas incluso con más de cuatro siglos de historia. Los cofrades aquí se denominan papones y desfilan por las calles en 30 procesiones que tiñen la ciudad de una solemnidad especial. Los grupos escultóricos que salen a la calle son de un gran valor artístico e histórico, por lo que consiguen crear una enorme expectación popular. La limonada es la estrella en los bares y restaurantes de la ciudad, además del tradicional desayuno del Viernes Santo, compuesto por roscas, bacalao, tortilla y mistela. Medina del Campo tiene el honor de ser la localidad que cuenta con las procesiones de disciplina más antiguas de toda España. Desde 1411, Vicente Ferrer las instauró y, en el año 2011, la Semana Santa fue declarada de Interés Turístico Internacional, una celebración de aniversario muy especial. Aunque el ambiente se vive durante todo el año, desde la primera procesión, la de la Virgen de las Angustias el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, en el que todas las cofradías acompañan al Cristo Resucitado, la ciudad se contagia de un ambiente único. Todos los pasos que salen a la calle durante la Semana Santa de Medina de Rioseco son portados a hombros y es una de las celebraciones más costumbristas del territorio nacional. Por ejemplo, cada paso lleva 12 portadores, ni uno más ni uno menos, recordando a los 12 apóstoles. En esta localidad de tan solo 5000 habitantes, hay más de 3500 cofrades y se llevan a cabo procesiones desde finales del siglo XV. La calle mayor es el núcleo de la mayor parte de la actividad de estos diez días y durante el resto del año se pueden visitar todos los pasos en el Museo de la Semana Santa. Algunos de los más destacados son los denominados Pasos Grandes, conocidos popularmente como “El Longinos” y “La Escalera” o, lo que es lo mismo, los pasos de La Crucifixión y El Descendimiento. Palencia cuenta con una Unión de Cofrades que posibilita que todas las cofradías participen en todas las procesiones de la ciudad, y aún mantiene activas cuatro de las cofradías penitenciales más antiguas de Castilla la Vieja creadas tras el Concilio de Trento. En Palencia, a cada parada de la procesión, se escucha el tradicional “tararú”, que se utiliza para saludar a los monumentos y a las iglesias por las que pasan los pasos y también para llamar a los hermanos a la procesión. Uno de los momentos más emocionantes en estos diez días de Semana Santa es la Subida al Cristo del Otero o la procesión del Jesús Nazareno en la madrugada del Viernes Santo. Salamanca, conocida como la ciudad de las dos catedrales, conserva aún numerosas tradiciones de origen centenario como, por ejemplo, Los Oficios en la capilla de la antigua Universidad, que se celebran el Jueves Santo. La Semana Santa de la ciudad del Tormes es íntima y está repleta de momentos de intenso silencio, que tienen lugar en los rincones más inesperados de su casco antiguo. De esta forma, el ambiente de pasión invade todos los puntos de la localidad, sin dejar indiferente a ninguno de sus habitantes ni turistas. Tiene una gran importancia el acto del Descendimiento, que se lleva haciendo desde 1615, o también la procesión que tiene lugar en la noche entre el Viernes Santo y el Sábado, en el que las mujeres visten un traje tradicional de viuda y van en parejas rezando el rosario. Sin duda, el hornazo y los productos típicos de Salamanca serán los mejores acompañantes durante esta época del año. Valladolid es, durante la Semana Santa, un verdadero museo al aire libre. El valor de los pasos que salen en las procesiones es de un valor incalculable, de tal forma que tan solo contemplarlos es un verdadero privilegio. Gregorio Fernández y Juan de Juni son algunos de los artistas que durante los siglos XVI y XVII tallaron en madera estas piezas únicas en todo el territorio nacional. La ciudad de Valladolid vive con una intensa emoción los diez días de la Pasión, y se rinde a las tradiciones, al silencio sincero y a la maravilla del arte escultórico que posee. A lo largo de la Semana Santa tienen lugar 34 procesiones, en las que se pueden admirar las proporciones perfectas del Ecce Homo, la dulzura de la Virgen de la Piedad o el realismo de la Virgen de las Angustias. La Semana Santa de Zamora se caracteriza por la mezcla de estilos, que provocan unos bellos contrastes en todas sus procesiones. La ciudad mantiene antiguas tradiciones y personajes como el Barandales y el Merlú, que preceden las procesiones y van anunciando su llegada. En Zamora tienen una especial importancia el silencio y el uso que se hace de la música en cada una de las representaciones, que logran crear un ambiente único que potencia el dramatismo. La Procesión del Silencio, la Toma del Juramento o el Miserere que se canta en la procesión del Yacente son impactantes y muy emotivos. Fotos cedidas por: Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de Castilla y León.

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| 02/03/2015

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