El Parque Natural de Arribes del Duero, es el territorio natural fronterizo, entre España y Portugal. Situado al oeste de Zamora y Salamanca, en este espacio, el río Duero se encajona formando profundos y extensos cañones, y un laberinto de valles y barrancos, por más de un centenar de kilómetros. La zona recibe diferentes nombres según la parte en la que se encuentre: Los Arribes, en masculino, en Salamanca, Las Arribes, en femenino, en Zamora y Parque natural del Duero Internacional en Portugal. En la comarca de Los Arribes este paraje natural privilegiado es conocido por su belleza agreste y su rica y variada fauna y flora. Es el lugar ideal para los amantes del senderismo, con rutas increíbles, y difrentes como la que sigue una vieja línea de tren que unía esta parte de España con Portugal, hoy abandonada. Miradores naturales y pequeños pueblos con encanto se asoman al borde del arribe. Hinojosa de Duero, Saucelle o Mieza. Lo más espectacular de este parque son Los Arribes del río Duero. Para verlos desde arriba hay varios miradores, como el Picón de Felipe o el mirador del Fraile. Algunos son accesibles en coche y otros en un vehículo 4x4, a otros hay que llegar a pie o en bicicleta de montaña. Las vistas son impactantes y no aptas para los que sufren de vértigo, hay paredes verticales en algunos tramos con más de 400 metros de altura. El Parque Natural se ha ido formando durante siglos por la acción de los ríos Duero, Huebra y Uces. Y es precisamente en el cañón que forma el río Uces donde se localiza la cascada más espectacular de la Península Ibérica, el Pozo de los Humos, donde el agua cae desde más de 200 metros de altura. Tanto los pueblos y las aldeas de la parte española como La Fregeneda o Valdeávila de la Ribera, como los de la parte portuguesa como Barca d'Alva, Miranda do Douro o Mogadouro, tienen mucho encanto. Pero quizás sea Fermoselle, en la provincia de Zamora, el más interesante, con su castillo, sus calles empedradas y sus tradicionales bodegas. A Fermoselle, se la conoce como la capital de Los Arribes y como "el balcón del Duero" su recinto amurallado y las portadas románicas de su iglesia, la de la Asunción, y sus estrechas y empinadas calles, sorprenden. Y si visitas la zona, no dejes de embarcarte en alguno de los barcos que recorren el río entre los altos cañones de piedra de los Arribes. Los hay de varios tipos y con varios itinerarios, y con salidas desde distintos embarcaderos como el puerto fluvial de La Fregeneda, Aldeadávila de la Ribera o Vilvestre en la provinvia de Salamanca Navegar por las apacibles aguas del Duero, observando el majestuoso vuelo de la cigüeña negra o el águila real en su habitat natural, es una experiencia única. Muchos de estos cruceros fluviales por el Duero son guiados.