Entre viñedos de Txakoli, uno de los vinos más preciados de todo el País Vasco y también de los más valorados a nivel nacional, se encuentra el Hotel Iturregi. No podía ser de otra manera ya que un hotel con esencia vasca no encontraría jamás una ubicación mejor. Es un hotel que, a primera vista y por su situación, puede parecer rural. Y lo cierto es que desprende ese encanto propio de las casas de campo particulares, esas en las que las familias se reúnen para eventos importantes y en las que siempre hay una habitación para primos segundos, tíos terceros y todas las generaciones. Pero una vez que se observa con atención cada detalle de su fachada, la forma que esta adopta, singular y llamativa, y por supuesto su espléndido interior, uno cae en la cuenta de que se encuentra ante un alojamiento de verdadero lujo. No solo por la tranquilidad que en él se respira, sino porque la decoración ha sido escogida con exquisito buen gusto, tacto y sensibilidad. Son muchos los detalles que hacen del Hotel Iturregi un lugar especial que pronto se convierte en uno de los rincones favoritos de cualquier viajero. La belleza natural que rodea la zona es única, viñedos, vistas al Ratón de Getaria y una calma que se puede prácticamente palpar. Los amantes de la naturaleza estarán en su ambiente ya que alrededor del hotel se pueden realizar numerosas actividades al aire libre, bien sea en solitario, en pareja o en familia. Un vistazo a través de cualquiera de sus ventanas significa perderse entre una gama de verdes infinita, y no es necesario agudizar los sentidos para captar sonidos de los que nos privan las grandes ciudades. El Hotel Iturregi tiene 8 habitaciones, dos de ellas espectaculares suites, y se edificó en el lugar en el que antes se encontraba un antiguo caserío. Es moderno y clásico a partes iguales pero su arquitectura le integra a la perfección en el entorno, convirtiéndole en un edificio que parece haber estado toda la vida ahí. Alrededor de la piscina aún se pueden ver las ruinas del caserío original, que recibía el nombre de Iturregi, un punto perfecto del hotel para pensar en el origen y en la vida que tuvo hace décadas. Resulta imposible no imaginarse quiénes vivieron en él, crecieron, sintieron, rieron... y también bonito pensar que a pesar del paso de tiempo aún queda de ellos un recuerdo leve que nunca va a desvanecerse. Cada mañana se sirve un desayuno gourmet para el que merece la pena no tener prisa, se puede degustar en la sala o en la habitación, y cuenta con propuestas tanto dulces como saladas, perfectas para cargar las pilas desde primera hora del día y tener energía más que de sobra. Aquellos que quieran tomar algo pueden hacerlo en el Honesty Bar, desde un café por la mañana a una infusión a media tarde, es cortesía del hotel. En la zona común también se puede utilizar un ordenador de mesa, además de pedir juegos de mesa y películas en recepción para pasar un rato entretenido. Para cenar, la oferta de productos locales se tiñe de tradición, con platos elaborados con recetas típicas pero toques siempre innovadores. También se pueden alquilar bicicletas para recorrer los alrededores, acercarse al faro de Getaria. Este hotel nació en 2007 y desde entonces se ha convertido en un imprescindible para aquellos que quieran alojarse cerca de San Sebastián. Merece la pena conocerlo, pasar buenos ratos en su sala repleta de butacas tapizadas con colores suaves, paredes decoradas con vigas en tonos blancos, subir por su bonita escalera de madera tallada, contemplar el paisaje desde sus ventanales y leer un libro en su confortable porche.