El pasado y el futuro se dan cita entre las misteriosas calles de la ciudad de Marrakech. Solo es cuestión de dejarse cautivar para cada mosaico, fuente, mezquita o riad para descubrir que en esta laberíntica ciudad se esconden muchos rincones que están deseando ser descubiertos por algún par de ojos inquietos. Y es que Marrakech está llena de vida, una vida que se mueve al ritmo que marca el Zoco y un bullicio que proviene, en parte, de los insistentes comerciantes que abarrotan cada plaza. Para bien o para mal, Marrakech no dejará indiferente a ninguno de sus visitantes. Su herencia de antigua ciudad imperial contrasta con los lugares cosmopolitas y modernos que han florecido en el centro urbano. Dependiendo la zona por la que caminemos, Marrakech tiene la particularidad de trasladarnos a Las mil y una noches o a un ambiente lleno de glamour con ofertas para los turistas más exigentes. Aún así, conserva intacto todo su exotismo, que le viene dado por el país en el que se encuentra. La ciudad de Marrakech es conocida como “la perla del sur”, en ella confluyen una gran variedad de aromas, sabores y culturas que llaman la atención de todo aquel que pise su suelo. Es un lugar en el que su bien más preciado son los contrastes, las sorpresas que aguardan detrás de cada esquina y las emociones que confluyen según se la va conociendo un poco mejor. No hacen falta motivos para viajar a Marrakech pero, si aún después de todo lo que has leído no te has decidido a viajar a la ciudad, te damos cinco razones para que no lo dudes más.