Puerto Rico constituye el estado 51º de EEUU; realmente es un Estado Libre Asociado, pero conserva la tradición, las costumbres e incluso el idioma español -o el spanglish-. Los puertorriqueños están orgullosos de la mezcla de culturas que los aglutinan: la taína, la española y la norteamericana. El archipiélago de Puerto Rico está formado por una isla mayor, conocida propiamente como Puerto Rico “La Isla del Encanto” y otras islas pequeñas, entre las que se encuentran Mona, Vieques y Culebra.

1. El Viejo San Juan. Es como se llama la parte histórica de San Juan, es necesario recorrer sus calles y sus quinientos años de historia. Conserva muy viva la memoria de la conquista y una relación fraternal con España. Es imprescindible pasear por este emblemático barrio, con calles estrechas y empedradas, con casas pintadas en colores pastel llenas de balcones enrejados y tiendas alineadas a ambos lados; una mezcla de arquitectura colonial española y edificios art decó que forman un delicioso conjunto. Imprescindible la visita a la Catedral, la Fortaleza (actual domicilio del Gobernador) o el Paseo de la Princesa, al fondo del cual se encuentra la Oficina de Turismo -antigua cárcel al aire libre-.

2. San Juan fue fundada en 1521 por Juan Ponce de León y es la capital de Puerto Rico. Está rodeado de fortalezas, dado que sufrió los ataques de piratas y corsarios durante una parte importante de su historia -de hecho en este lugar se conmemora la victoria de los españoles sobre Francis Drake en 1595-. Una visita muy recomendable es un paseo de unos treinta minutos entre las dos fortificaciones principales: el Castillo de San Cristóbal -es la mayor fortificación europea en América y tardó más de 150 años en completar su construcción- y el Castillo San Felipe del Morro -que evolucionó de ser un promontorio con cañones a convertirse en una fortaleza de 6 niveles, el lugar es todo un espectáculo, y las vistas que ofrece del mar y parte de la ciudad son magníficas-. Otro delicioso paseo es el que rodea el Capitolio -a imagen del de Washington-, rodeado por las estatuas de todos los presidentes norteamericanos.

3. Santurce es uno de los barrios más emblemáticos de San Juan. Una zona popular y que ha sufrido mucho la crisis económica. En la actualidad hay una campaña que está haciendo que el barrio resurja y tenga su propia personalidad: artistas del grafiti están dando una nueva vida a las fachadas de edificios y paredones abandonados. Toda una muestra de arte callejero al alcance de todos. Está además llena de barecitos y tascas con una decoración coqueta y decadente en la que sirven deliciosos platos portorriqueños.

4. Entre San Juan y Ponce nos encontramos con el Parque Natural del Toro, un lugar ideal para el turismo de naturaleza. Pero además es un lugar ideal para el turismo de aventura ya que tenemos la posibilidad de lanzarnos en la tirolina “El Monstruo”que ostenta el record Guinness de ser la más alta y más larga del mundo: dos kilómetros y medio de largo, 350 metros de altura en la parte más elevada y se pueden alcanzar velocidades de 150 km/h. Una experiencia única y totalmente recomendable en la que sentiremos por unos minutos que podemos volar. Imprescindible probarla.

5. Ponce es una ciudad situada al sureste de la isla, deliciosa para pasear por sus callecitas, ente casas y mansiones de época de estilo español o art decó. Hay que ver la Catedral de Guadalupe, el Museo de Arte -que posee obras desde el siglo XIV al XX-, y el Parque de Bombas -construido en madera y decorado en rojo y negro-. También hay que ver la urbanización de las 39 casitas destinadas a los bomberos -por su dedicación en el devastador incendio del 25 de enero de 1899-, se encuentran precisamente en la calle 25 de enero y están pintadas en rojo y negro como el Parque de Bombas.

6. En Ponce debemos visitar la Hacienda Buenavista. Se conserva en el mismo estado en el que se encontraba en el siglo XVIII, manteniendo el entorno natural, la casa del colono y la casa en la que vivían los esclavos que trabajaban en la misma. Conservan el molino de agua con el que se molía el maíz y el café. Se puede realizar una visita guiada en la que nos enseñaran como trabaja el molino, como se tuesta el café artesanalmente e incluso podemos recolectar el café tal y como lo hacían en la época. Una vista deliciosa a un entorno privilegiado y una vuelta dos siglos atrás en la historia.

7. Fajardo es una pequeña población que se encuentra al este del Puerto Rico, fundada en 1772 con el nombre de Santiago de Fajardo. En ella podemos ver interesantes monumentos: la Catedral de San Juan, la Plaza Pública -es la más moderna de la isla pero conserva el encanto antiguo- y el Faro de Cabezas de San Juan. Pero si hay un recorrido emblemático desde Fajardo que merece un apartado independiente es una visita a la bahía bioluminiscente de Laguna Grande, que se encuentra en la Reserva de Cabezas de San Juan. Sólo existen cinco bahías de estas características en el mundo y tres de ellas se encuentran en Puerto Rico: Mosquito en Vieques, la Parguera en Lajas y Laguna Grande. La bioluminiscencia la aportan unos microorganismos que lucen como luciérnagas cuando se sienten atacados. La visita se hace tras un paseo de unos treinta minutos en kayak a través de un manglar hasta salir a la bahía -cuanto más oscura sea la noche, mucho mejor-. Es necesario recordar que hay que tener un poco de forma física para poder realizar la travesía remando, aunque siempre estaremos supervisados por un equipo de guías. Todo un espectáculo contemplar el cielo estrellado, la calma de la bahía y las luces en el agua.

8. Desde Fajardo también se debe hacer una visita a la Isla de Culebra, se va en barco y se pueden practicar deportes acuáticos como el snorkel y submarinismo, contemplando la belleza de sus fondos marinos. Luego nos trasladaremos a la Playa de Flamenco, nombrada una de las cinco mejores del mundo, de aguas turquesas, arena blanca y una vegetación exuberante cuyos árboles se adentra en la misma playa. Este viaje se puede hacer en un ferry público (el viaje de ida y vuelta cuesta menos de 5 euros) o en uno turístico donde nos ofrecerán comida, bebida y todo lo necesario para sumergirnos en el agua y acompañarnos con seguridad desde el barco hasta la misma playa -hay que hacer el trayecto a nado para no estropear los fondos marinos-.

9. El Parque Natural del Yunque es otro paisaje imprescindible al este de la Isla, muy cerca de Fajardo. Es un bosque pluvial semitropical que comprende 113 kilómetros cuadrados de bosque; en él podemos encontrar una variada vegetación y hasta veinte tipos distintos de orquídeas. Solo puede visitarse a pie para preservar el ecosistema, es muy querido y cuidado por los portorriqueños y es un emblema de la isla.

10. Una vez en Puerto Rico tampoco podemos olvidarnos de janguear, como llaman los portorriqueños a salir de copas y tapas -del inglés hang out, que significa salir con amigos- por el Viejo San Juan, por Santurce o por Ponce. Es imprescindible tomarse una cerveza Medalla o unos jugos de frutas tropicales en las placitas llenas de bares y tascas y deleitarse con un mofongo -plato hecho con plátano verde frito- , unos tacos, unos tostones -a base de trozos aplanados fritos de plátano- con lechón y terminar con un delicioso flan de coco. La gastronomía es deliciosa: pescados fresquísimos, mariscos deliciosos y carnes de ternera o cerdo preparados tradicionalmente harán las delicias de todos los paladares, y a un precio muy moderado. Y al final un delicioso café portorriqueño y un buen ron de la isla.

Por si todo lo enumerado no es suficiente tentación, hay que recordar que el verdadero patrimonio de la Isla son sus gentes: educadas, cariñosas y llenas de alegría, y nos harán sentir como en casa.