Es una cuestión de lógica, pero a veces las prisas nos traicionan y cuando hacemos el equipaje no pensamos más que en la comodidad de andar cargando con cosas encima y la de facturar las maletas y olvidarnos de todo hasta llegar al destino. Pero hay unas cuantas cosas que deberíamos tener en cuenta de los vuelos que condicionan esas cosas que debería uno llevar encima, a mano, aunque hagan que tu bolsa de viaje, la de mano, resulte un poco más incómoda. Mejor tenerlas en la cabeza cuando empezamos a organizar las cosas que nos vamos a llevar y seguir las pautas.

Medicamentos | Pixabay - Jarmoluk

1. Medicamentos.

Tanto si tienes que tomar algún medicamento con regularidad como si solo necesitas de un ibuprofeno de vez en cuando, ni se te ocurra facturarlos. O al menos no todos los medicamentos. Lleva siempre encima y a mano los que puedas necesitar. ¿Por qué? Pues porque aunque vayas a coger un vuelo doméstico puede ocurrir que se demore y que los llegues a necesitar. Como puede ocurrir que las maletas se pierdan o que acaben en otro destino y tú sin tus medicamentos.

Eso sí, ten en cuenta toda la legislación de seguridad que rodea los vuelos, el tipo de medicamentos que puedes llevar a mano, la cantidad, el volumen de líquidos, los envases originales... que también cambian en función del país al que te dirijas. Infórmate bien, pero no te quedes sin llevar esos medicamentos a mano.

Pasaporte | Pixabay - JaclMac34

2. La documentación y al menos una tarjeta de crédito.

Si las maletas se extravían o necesitas algo en el vuelo o en un aeropuerto de enlace una tarjeta de crédito internacional te sacará de muchos apuros. Es más, puede sacarte de casi todos los apuros. Desde comer a vestir pasando por un alojamiento improvisado en cualquier hotel del mundo. Algo tan importante como llevar encima un pasaporte. Y hablando de pasaporte, por supuesto lleva siempre encima, a mano, cerca y a buen recaudo toda tu documentación, tu carnet de identidad, tu pasaporte si es necesario (aunque siempre es útil si viajas), los billetes y las reservas que hayas hecho. Sin dudarlo ni un instante.

Anacardos | Pixabay

3. Algo de comer, algo de beber.

Si no todas, casi todas las compañías aéreas te ofrecen durante el vuelo la posibilidad de un refrigerio. Según tu tarifa hasta pueden estar incluidas en el precio del billete. Para el resto, pagando. Aquí es útil, como te decíamos, la tarjeta de crédito, con margen, claro, que no por estar en un avión te vas a saltar el límite. Pero si no quieres gastar de más, mejor lleva tu propio refigerio.

Pero no lo lleves de casa, lo más probable es que en el control te lo tiren todo a la basura. Busca en los restaurantes y tiendas de después del control lo que más te salve la situación, no pienses sólo en un bocadillo, los frutos secos son una gran opción para cualquier momento. Una vez comprado en el aeropuerto podrás tirar de ello cuando necesites hidratarte o comer algo. Eso con las bebidas y la comida. Los chicles, que siempre es bueno llevarlos encima cuando se vuela, los puedes llevar de casa. No sólo te entretienen si no que te ayudarán con los oídos y los cambios de presión.

Por supuesto, no factures comida, de ningún tipo. Puedes quedarte sin maleta o verte en un lío en la aduana de un aeropuerto (y en algunos países como Australia está específicamente prohibido incluso llevar semillas) explicando qué materias orgánicas van en tu equipaje y por qué con el riesgo de que te den la vuelta a casa.

Pasmina | Pixabay

4. Abrigo

Sí, puede que vayas a Tanzania o al Caribe y esperes que allí haga una temperatura por encima de lo agradable, pero recuerda que no vas a estar al aire libre en una playa soleada todo el día. En el avión o en los aeropuertos puedes encontrarte con una temperatura más fresca de lo que resulta agradable con un polo. Más si estás en un país tropical donde por agradar a todos los pasajeros el aire acondicionado está a una temperatura propia de la Patagonia. Procura llevar encima un suéter o una chaqueta, no los metas todos en el equipaje que vas a facturar. Y como poco un pañuelo para ponerte al cuello que evite te cojas un resfriado a lo tonto que te puede estropear el viaje o la vuelta a casa.

Tres en raya | Pixabay

5. Algo que leer, algo que hacer

Una vez que pasas el control del aeropuerto y ya has facturado tus maletas empieza una cantidad de tiempo que no va a bajar, seguro, de dos horas pero que además se puede eternizar. Ni en los aeropuertos ni en los aviones hay mucho que hacer y a no ser que seas de los que se duerme el viaje entero, vas a tener un montón de tiempo para aburrirte, para cansarte hasta de darle vueltas a tus cosas. Un buen libro, uno que te interese (no es recomendable llevarse uno para empezarlo, mejor uno que ya te tenga enganchado), una guía interesante de tu destino, un buen acopio de revistas, pequeños juegos de mesa, revistas de crucigramas o cualquiera de pasatiempos, un iPad con algunas películas descargadas que ver... el caso es que no se te eche encima el tiempo y el aburrimiento y que le saques partido a todo momento.

Joyas | Pixabay

6. Y no menos importante...

No factures nada de valor o imprescindible para ti. Ni el muñeco con el que no sabes dormir ni las joyas de tu madre ni nada a lo que le tengas un especial cariño. Mejor que se queden en casa. Pero si hay algo sin lo que no puedes vivir (que no sea un jarrón de porcelana china) y que necesitas llevarte, piensa que perder una maleta puede suponer un drama. Y estas cosas pasan de vez en cuando. Mucho mejor llevarlo contigo. Qué decirte de facturar dinero en la maleta, además de el riesgo de quedarte sin él está el de que te encuentres en un país donde consideren que estás traficando con divisas. Minimiza los riesgos a cero.

Anótate estas seis cosas en la lista antes de ponerte a hacer cualquier maleta, todas son importantes y no por orden y tendrás la garantía de que, pase lo que pase y te lleve lo que te lleve llegar, el tiempo se te hará más cómodo y más corto.