SEGÚN UN NUEVO INFORME

Al menos uno de cada tres españoles no sigue pautas alimentarias saludables

La población joven tiene los peores indicadores de alimentación saludable, según un nuevo estudio. La tendencia se asocia a factores como la situación laboral, una cultura alimentaria más débil y la influencia de nuevos entornos de consumo.

Alimentación saludable

Alimentación saludableiStock

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Un informe del grupo de investigación en Sociología de la Alimentación (SOCIALIMEN) de la Universidad de Oviedo analiza las transformaciones recientes en las prácticas de compra, preparación y consumo de alimentos en los hogares españoles, y los factores sociales que influyen en ellas. Según la publicación, los cambios en los hábitos alimentarios están dando lugar a nuevas desigualdades en salud y que al menos un tercio de la población no sigue pautas alimentarias saludables.

El trabajo concluye que, aunque la dieta mediterránea sigue muy presente a nivel cultural, en la práctica cada vez nos alejamos más de ella. "Gran parte de la población sí cumple con el consumo recomendado de fruta, pero se observan déficits en alimentos clave como verduras, legumbres y pescado, junto con un consumo superior a lo recomendado en el caso de la carne. Todo ello en un contexto en el que ha aumentado el consumo de productos ultraprocesados. Una tendencia que puede favorecer el incremento del sobrepeso y la obesidad", se destaca en el informe.

Se identifica una clara brecha generacional. La población joven presenta los peores indicadores de alimentación saludable, con una menor adherencia al modelo mediterráneo. Este fenómeno se relaciona con factores como la situación laboral, una cultura alimentaria más débil y la influencia de nuevos entornos de consumo.

Los hábitos de compra

En cuanto a la compra, el estudio señala que siguen dominando los supermercados de proximidad, mientras que las tiendas tradicionales resisten gracias a su especialización en productos frescos. Al mismo tiempo, crece de forma progresiva la compra online, especialmente en cadenas de tamaño medio. Además, los criterios de elección de los consumidores muestran rasgos distintivos en comparación con otros países europeos.

La población española concede importancia al contenido nutricional de los alimentos, lo que refleja una preocupación por la salud. Sin embargo, el precio ha ganado peso como factor decisivo, mientras que el origen de los productos o su impacto medioambiental pierden relevancia. Este panorama sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad a pequeños comercios y productores locales, que encuentran dificultades para competir en un mercado globalizado.

El ámbito doméstico

En el ámbito doméstico, el estudio confirma la persistencia de desigualdades de género. Las mujeres todavía asumen mayoritariamente las tareas de compra y preparación de alimentos, lo que implica una sobrecarga de trabajo no remunerado. Aunque se observan avances hacia un mayor reparto de responsabilidades, este no siempre se traduce en una corresponsabilidad real, ya que la planificación y la organización de la alimentación siguen recayendo en gran medida en ellas.

A pesar de estas tendencias, el informe destaca que existe un sólido soporte cultural en torno a la alimentación en España que puede favorecer la transición hacia un modelo más saludable y sostenible. Los principales retos que marca el grupo de investigación de la Universidad de Oviedo son preservar las virtudes de la dieta mediterránea sin dejar de lado asuntos como las desigualdades de género, las brechas generacionales o las barreras económicas que afectan a su adherencia.

Referencia:

II Informe Ecosocial sobre la Calidad de Vida en España. Cecilia Díaz Méndez, Isabel García Espejo y Sonia Otero Estévez (grupo de investigación en Sociología de la Alimentación SOCIALIMEN de la Universidad de Oviedo).

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