SEGÚN UN ESTUDIO
La grasa abdominal predice mejor el riesgo de enfermedad cardíaca que el índice de masa corporal
No tener en cuenta la circunferencia de la cintura ni la relación cintura-cadera a la hora de estimar el riesgo de enfermedad cardiovascular puede llevar a una clasificación errónea del riesgo, según un nuevo estudio.

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El perímetro abdominal es un mejor indicador del riesgo de enfermedad cardiovascular que el índice de masa corporal (IMC) por sí solo, según un estudio publicado en JACC, la revista principal del Colegio Estadounidense de Cardiología. Tradicionalmente, el IMC se ha utilizado para determinar el sobrepeso o la obesidad, factores de riesgo comunes para las enfermedades cardíacas.
Sin embargo, este trabajo demuestra que no tener en cuenta la circunferencia de la cintura (CC) ni la relación cintura-cadera (RCC) puede llevar a una clasificación errónea del riesgo de enfermedad cardiovascular.
"Parece que la CC y la RCC reclasifican el riesgo definido por los umbrales tradicionales del IMC", afirma Michael J. Blaha, autor principal del estudio y director de investigación clínica del Centro Ciccarone de Johns Hopkins para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares. "Observamos individuos con peso clínicamente normal que presentaban una elevada adiposidad central y una RCC alta, lo que los asociaba con un mayor riesgo en la mayoría de los resultados", añade.
El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado y es una práctica común para diagnosticar la obesidad. Sin embargo, el IMC no tiene en cuenta la distribución de la grasa corporal. Los estudios han demostrado que la grasa visceral, que es la que rodea los órganos internos en la zona abdominal, está asociada con enfermedades crónicas como las cardiopatías y la diabetes, mientras que la grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel, no presenta una asociación tan fuerte.
Importancia del CC y RCC
A pesar de las pruebas que vinculan la adiposidad central, la acumulación de grasa visceral y subcutánea en la zona abdominal, con resultados adversos para la salud cardiovascular, el IMC sigue siendo la métrica más utilizada para determinar el sobrepeso y la obesidad, así como el riesgo cardiovascular futuro.
Este estudio examina si agregar la CC y la RCC al IMC predice mejor el riesgo cardiovascular futuro. Investigadores de la Colaboración de Cohortes Cruzadas analizaron a más de 260.000 personas durante un promedio de 20 años que tenían datos de CC o RCC y al menos uno de los nueve resultados: tiempo hasta el primer infarto de miocardio fatal y no fatal, accidente cerebrovascular fatal y no fatal, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, enfermedad coronaria total (EC), enfermedad cardiovascular total (ECV), mortalidad por EC, mortalidad por ECV y/o mortalidad por todas las causas.
En individuos con peso normal según el IMC, el 5% tenía una circunferencia de cintura (CC) elevada y el 18% una relación cintura-cadera (RCC) elevada; entre aquellos con sobrepeso, el 39% tenía una CC elevada y el 40% una RCC elevada. Entre aquellos con obesidad, el 9% tenía una CC baja y el 45% una RCC baja.
Las personas con peso normal o sobrepeso y una circunferencia de cintura (CC) o índice cintura-cadera (ICC) elevados, según la definición clínica, presentaron un riesgo entre un 15% y un 50% mayor para la mayoría de los nueve resultados estudiados.
No se observó que las personas con obesidad y una CC baja presentaran un riesgo significativamente diferente en comparación con aquellas con peso normal y una CC baja, excepto en el caso de la mortalidad por todas las causas, para la cual el riesgo fue significativamente menor.
"Nuestros hallazgos resaltan la importancia crucial de identificar la adiposidad central elevada, incluso en personas con un IMC normal o con sobrepeso. Basarse únicamente en el IMC puede llevar a una clasificación errónea del riesgo cardiovascular en una amplia gama de resultados cardiovasculares", afirmó Zeina A. Dardari, autora principal del estudio, de la Universidad Johns Hopkins.
"Recomendamos a los médicos que consideren la distribución de la adiposidad central en todo el espectro del IMC al evaluar el riesgo cardiovascular en la prevención primaria", añade.
Grasa abdominal y enfermedades cardioviscualres
Entre las limitaciones del estudio se encuentra la ausencia de mediciones de actividad física, dieta o riesgo genético de obesidad, factores que han demostrado influir en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Además, solo incluyó una evaluación de la circunferencia de la cintura y la relación cintura-cadera, lo que podría limitar la comprensión de cómo los cambios en la acumulación de grasa abdominal a lo largo del tiempo influyen en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
"Aun así, estas limitaciones no invalidan el mensaje principal: el IMC no debería utilizarse como única medida de riesgo cardiometabólico", destaca al SMC Diego Bellido, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario de Ferrol (CHUF) y presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).
"Este estudio nos fuerza a algo imprescindible en las consultas médicas, que es evaluar dónde está la grasa. Hacerlo de manera sencilla puede salvar vidas porque podemos recategorizar el riesgo y tratar a personas que aparentemente podían estar confiadas porque tenían un peso normal, pero un riesgo cardiovascular elevado", concluye Cristóbal Morales, responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla, en declaraciones al SMC.
Referencia:
Dardari Z. et al. (2026). "Risk Reclassification Beyond BMI by Waist Circumference and Waist-to-Hip Ratio Across Nine Cardiovascular Outcomes: Results from the Cross-Cohort Collaboration". Journal of the American College of Cardiology.
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