Lo único que ha cambiado es que el abusón de clase ahora tiene Facebook o Snapchat, como casi todos los menores: el 93,6% de los niños españoles de entre 10 y 15 años ya utiliza internet, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística. Y con el acceso a la Red vienen, junto a las ventajas y oportunidades, las amenazas y los riesgos.

Ciberacoso, 'sexting' o robo de datos personales son términos que, lamentablemente, han pasado a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano. Proteger a los más pequeños de estos riesgos es una de las prioridades de cualquier padre o madre, pero cómo hacerlo es también una de las mayores incógnitas. Ahora, un estudio publicado por la Universidad Estatal de Pensilvania ofrece una posible respuesta.

El control parental, según la investigación, no es la mejor forma de educar a los menores frente a este tipo de riesgos. Dejar que los chavales desarrollen sus propios mecanismos para afrontar estos problemas parece ser la mejor estrategia 'online', igual que lo ha sido siempre 'offline'.

Donde sus padres ven una situación nueva y peligrosa, los jóvenes ven una amenaza similar a las que encuentran cada día en el instituto o al salir con sus amigos. Así, prohibir que los menores se conecten a la Red o restringir su acceso mediante filtros podría no sólo no evitar su exposición a los riesgos, sino coartar en gran medida el desarrollo normal de mecanismos para combatirlos de manea autónoma.

Sucede lo mismo que con el hermano mayor que libra las batallas del pequeño: si no aprende a defenderse por sí mismo de las amenazas menos graves no estará preparado para afrontar las situaciones verdaderamente serias en las que se pueda ver envuelto en el futuro.

Emelie, mom and Amanda

“Asumamos que los adolescentes van a tener que lidiar con ciertos riesgo en la Red”, pide Pamela Wisniewski, una de las investigadoras a cargo del estudio. “Si dicho riesgo va a estar presente, querremos asegurarnos de minimizar las consecuencias negativas y de que los jóvenes están equipados para manejar esas experiencias”.

Por eso pide a la industria de la ciberseguridad que deje de desarrollar herramientas de control parental, pensadas para restringir la libre navegación de los menores, y empiecen a trabajar en un nuevo concepto: sistemas de alerta que se comuniquen con el propio propio niño cuando esté incurriendo en un comportamiento poco aconsejable o navegando por páginas peligrosas.

Lo opuesto podría ser contraproducente. “Por mucho que haya aspectos negativos asociados con el uso de internet, también hay muchos beneficios”, afirma Wisniewski. “Los padres deberían ser conscientes de que restringir el uso por completo podría perjudicar a sus hijos educativa y socialmente”.

Child with mobile phone

Además, advierte la investigadora, hoy en día es prácticamente imposible mantener alejados de la Red a la gran mayoría de los niños, pues acabarán teniendo acceso de una forma u otra, ya sea desde el colegio (aunque en principio de forma limitada) o, con mayor probabilidad, desde los ordenadores o dispositivos móviles de sus compañeros.

Para llegar a estas conclusiones, los expertos de la Universidad Estatal de Pensilvania analizaron los diarios de navegación de varias decenas de niños durante dos meses, donde habían anotado un total de 207 eventos de riesgo, solicitudes de tipo sexual y ciberacoso incluidos. En la gran mayoría de los casos, los menores fueron capaces de sortear dichas situaciones sin ayuda.

“Concentrarnos en las interacciones más positivas a la hora de lidiar con el riesgo 'online' da la vuelta a este debate, de uno en el que los padres tratan de mantener a sus hijos seguros a otro en que intentar educar a los jóvenes para que se mantengan seguros ellos mismos”, sentencia Wisniewski.