SEGÚN UN ESTUDIO

El sorprendente impacto que tienen las emociones negativas en tu salud

Según los expertos, el estrés social o la autocrítica pueden tensar la columna hasta producir dolor, incluso sin esfuerzo físico real.

Una mujer triste se cubre la cara con la manos

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Sentir tristeza, frustración o ansiedad no solo afecta al ánimo: también puede manifestarse físicamente. La ciencia lleva tiempo señalando que el dolor no es una simple respuesta del cuerpo ante una lesión, sino una experiencia biopsicosocial, donde influyen tanto las condiciones físicas como las emocionales y sociales. Un estudio reciente de las universidades de Ohio y Michigan ha confirmado esta conexión al demostrar cómo ciertos estados mentales, como la disonancia cognitiva, pueden traducirse en molestias corporales.

Durante el experimento, varios voluntarios realizaron una tarea sencilla: levantar cajas. Al principio recibían elogios, pero después empezaron a recibir críticas sobre su desempeño. El resultado fue claro: quienes experimentaron esa tensión psicológica registraron un aumento del 10 al 20% en la presión de la espalda y el cuello. Es decir, el malestar emocional generó un reflejo físico medible.

Los investigadores sugieren que el estrés social o la autocrítica pueden tensar la columna hasta producir dolor, incluso sin esfuerzo físico real. Estos hallazgos apoyan la necesidad de abordar el dolor desde un enfoque integral, que combine atención médica con apoyo psicológico. Aprender a gestionar las emociones y reducir la presión mental no solo mejora el bienestar emocional, sino que también puede aliviar dolencias físicas crónicas.

Este tipo de resultados refuerza una idea que durante años ha costado integrar en la práctica clínica cotidiana: que el cuerpo y la mente no funcionan como compartimentos estancos. Cuando una persona vive bajo presión constante, ya sea laboral, académica o social, el organismo activa mecanismos de defensa que, mantenidos en el tiempo, pueden traducirse en contracturas, cefaleas o dolores musculares persistentes. No siempre hay una lesión visible en una prueba médica, pero eso no significa que el dolor no sea real.

La clave, según apuntan estos enfoques, está en intervenir antes de que esa tensión se cronifique. Incorporar herramientas de regulación emocional, descanso adecuado y espacios de apoyo puede tener un impacto directo en la salud física. Entender el dolor como una experiencia integral no minimiza su importancia; al contrario, amplía las posibilidades de tratamiento y devuelve al paciente un papel activo en su recuperación. Porque, como evidencia el estudio, aliviar la carga mental puede ser también una forma efectiva de aliviar el cuerpo.

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