ÓXIDO NITROSO
Qué es el gas de la risa, la peligrosa droga de moda entre los jóvenes
Esta sustancia produce una sensación efímera de euforia y se ha convertido en una droga de moda en Europa debido a que es barata y aparentemente inofensiva.

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El llamado "gas de la risa", cuyo nombre químico es óxido nitroso, se ha convertido en una de las sustancias que más preocupan a las autoridades sanitarias y educativas en Europa y España. En los últimos meses, distintos expertos han alertado del aumento de su consumo entre jóvenes, impulsado por su bajo precio, fácil acceso y la falsa percepción de que se trata de una diversión inofensiva. Sin embargo, se trata de un gas con efectos reales sobre el cerebro y el sistema nervioso que puede acarrear riesgos graves para la salud.
El óxido nitroso es un gas incoloro que, en entornos sanitarios, se utiliza de forma controlada como anestésico o sedante, especialmente en odontología, para aliviar el dolor y reducir la ansiedad durante procedimientos breves. También tiene usos industriales y alimentarios. El problema surge cuando se utiliza fuera del ámbito médico, inhalado para "divertirse", generalmente mediante globos llenados desde cartuchos o bombonas presurizadas. Al inhalarlo, actúa como un depresor del sistema nervioso central y produce efectos rápidos, como euforia, sensación de ligereza o risa fácil, que suelen durar pocos minutos.
Esta poca durabilidad de los efectos es una de las razones por las que muchos jóvenes repiten varias inhalaciones en una misma noche. Sin embargo, los especialistas advierten de que no es una sustancia inocua. Entre los riesgos inmediatos se encuentran la desorientación, los mareos, la pérdida de coordinación, los desmayos e incluso la parada respiratoria por falta de oxígeno. En situaciones extremas, la inhalación puede provocar asfixia, accidentes o muerte.
A medio y largo plazo, el consumo repetido puede causar daños neurológicos graves. El óxido nitroso puede interferir en la vitamina B12 del organismo, lo que se asocia a problemas neurológicos, alteraciones cognitivas, dificultades para caminar y secuelas que pueden llegar a ser permanentes. Algunos expertos también señalan la posibilidad de dependencia psicológica y el riesgo de que su consumo abra la puerta a otras sustancias.
Autoridades y profesionales insisten en que, aunque el gas sea legal para determinados usos médicos o industriales, su venta y utilización con fines recreativos puede suponer un riesgo considerable y, en algunos casos, un problema legal.
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