2 CENTÍMETROS AL MES

¿Qué está pasando en Ciudad de México? La NASA confirma que se está hundiendo más rápido de lo esperado

Este fenómeno es conocido como subsidencia: hundimiento progresivo y lento, o a veces brusco, de la superficie terrestre, causado por factores naturales o humanos.

Imagen tomada por el satélite NISAR sobre el hundimiento de Ciudad de México

Imagen tomada por el satélite NISAR sobre el hundimiento de Ciudad de MéxicoNASA

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Ciudad de México vuelve a estar en el punto de mira de la comunidad científica. Nuevas observaciones satelitales de la NASA han confirmado que algunas zonas de la capital mexicana se están hundiendo a un ritmo más acelerado de lo que se pensaba: hasta dos centímetros al mes en áreas concretas.

Lejos de tratarse de un fenómeno repentino, los expertos llevan décadas estudiando este proceso, conocido como subsidencia. Sin embargo, la novedad está en la precisión de los datos: gracias a nuevas tecnologías de observación terrestre, ahora es posible medir con gran detalle cómo se deforma el suelo prácticamente en tiempo real.

La causa principal del hundimiento está bajo tierra. La ciudad extrae enormes cantidades de agua de sus acuíferos para abastecer a más de 20 millones de personas. Este uso intensivo provoca que el terreno se compacte progresivamente.

A esto se suma un factor histórico clave: Ciudad de México fue construida sobre lo que fue el antiguo sistema lacustre del Valle de México, incluyendo el desaparecido lago de Texcoco. Este tipo de suelo es especialmente vulnerable a deformarse cuando pierde agua.

El hundimiento desigual del terreno genera tensiones en infraestructuras críticas. Edificios, carreteras, redes de agua e incluso líneas de metro pueden verse afectadas por deformaciones milimétricas que, acumuladas con el tiempo, derivan en grietas, fugas o fallos estructurales.

Además, la subsidencia incrementa el riesgo de inundaciones, ya que altera el drenaje natural del terreno en una ciudad ya de por sí vulnerable a lluvias intensas.

¿Hay solución?

Frenar completamente el hundimiento es complicado, pero no imposible de mitigar. Los expertos apuntan a medidas como la reducción de la extracción de agua subterránea, la recarga artificial de acuíferos o la mejora en la gestión hídrica.

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