MUY RECOMENDABLE
Cepillarse con la mano no dominante mejora la coordinación y estimula el cerebro
Utilizar la mano no dominante para realizar tareas sencillas y cotidianas activa el cerebro, mejora la destreza motora y te hace ser más consciente.

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Muchas de las actividades que realizamos en nuestro día a día las hacemos de forma automática y un ejemplo es el cepillado de dientes. Esta acción que repetimos varias veces al día comienza cuando cogemos el cepillo con nuestra mano dominante y sin pensar mucho más empezamos a cepillar. Pero, ¿qué pasaría si modificáramos nuestras costumbres y cambiáramos de mano al realizar estas tareas sencillas?
Al principio, la tarea se volvería más desastrosa y lenta. Sin embargo, se trata de un método para estimular el cerebro y mejorar destrezas específicas. Al usar la mano no dominante para cepillarte los dientes consigues que tu cerebro salga de su zona de confort al crear nuevas conexiones neuronales que mejoran la concentración, la creatividad y la coordinación.
Además, te obliga a ser más consciente de cada movimiento exigiendo una mayor concentración para limpiar con más detalle. Al no tener tanta fuerza ni precisión con esa mano, el cepillado suele ser más suave, evitando el riesgo de dañar encías o esmalte.
La clave está en ir introduciendo este hábito poco a poco, sin frustraciones y con constancia. A largo plazo te sentirás más cómodo y podrás aplicar este método en otras actividades cotidianas.
Se trata de 'desbloquear' partes del cerebro que parecen dormidas siendo más conscientes de lo que hacemos, mejorando la destreza motora y aumentando la concentración.
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